El ROIC (Return on Invested Capital, retorno sobre el capital invertido) mide cuánto beneficio operativo, después de impuestos, genera una empresa por cada euro de capital metido en el negocio. Se calcula dividiendo el beneficio operativo neto de impuestos entre el capital invertido: deuda financiera más fondos propios, menos la caja que no hace falta para operar.
Dicho de otra manera: es la nota de eficiencia del negocio. Y ahora te contamos por qué a nosotros nos gusta más que casi cualquier otro número de la cuenta de resultados.
Los dos bares de la esquina
Dos bares en la misma calle. Los dos ganan 20.000 euros limpios al año. En el papel, son idénticos.
El primero costó 100.000 euros montarlo: local pequeño, cocina apañada, barra decente, las existencias del primer mes.
El segundo costó 300.000: reformón, terraza acristalada, horno de leña y una máquina de café que parece de la NASA.
Mismo beneficio. Triple de dinero enterrado. ¿Cuál de los dos negocios querrías tener tú?
El primero devuelve un 20% de lo invertido cada año. El segundo, un 6,7%. Y la diferencia se hace enorme cuando llega el momento de crecer: para abrir un segundo local, al primero le bastan 100.000 euros y al segundo le hacen falta 300.000 para ganar exactamente lo mismo.
Eso es el ROIC. La cuenta de resultados dice que los dos bares ganan igual. El ROIC dice que uno es un negocio y el otro es un monumento.
Cómo se calcula sin dolor de cabeza
La fórmula tiene dos piezas:
- Arriba: el beneficio operativo después de impuestos. Coges el resultado de explotación (lo que gana la empresa con su actividad, antes de intereses) y le restas los impuestos que le tocarían. Se llama NOPAT, y no hace falta que te aprendas la sigla.
- Abajo: el capital invertido. Todo el dinero que hay metido en el negocio, venga de los dueños o de los bancos: fondos propios más deuda financiera, menos la caja que sobra.
ROIC = lo de arriba dividido entre lo de abajo.
No funciona así de limpio en el mundo contable real, con sus arrendamientos, sus provisiones y sus ajustes, pero para entendernos nos vale. Lo importante es lo que estás preguntando: de todo el dinero que hay dentro de esta empresa, ¿cuánto produce al año?
Por qué es más difícil de maquillar que el beneficio por acción
El beneficio por acción es el número que sale en los titulares. También es el más fácil de empujar sin mejorar el negocio.
- La empresa recompra acciones: hay menos acciones entre las que repartir, así que el beneficio por acción sube. El negocio no ha mejorado nada. El ROIC ni se inmuta.
- La empresa compra otra empresa con deuda barata: el beneficio total sube. Titular positivo. Pero el dinero de esa compra entra en el denominador del ROIC, así que si compró cara, el ratio baja y te lo chiva.
- La empresa recorta mantenimiento o investigación para cuadrar un trimestre: el beneficio de este año sube. El ROIC de un solo año también. Pero el ROIC de los cinco años siguientes se hunde, porque lo que ahorras hoy lo pagas en ventas mañana.
Esa es la gracia: el ROIC no mira la acción, mira el negocio. No depende del precio, ni del número de títulos, ni de la moda del sector. Si sube durante años, es porque la empresa hace algo bien de verdad.
Y por eso encaja tan bien con el PER: el PER te dice a qué precio te venden el negocio, el ROIC te dice si el negocio merece la pena a cualquier precio.
El listón: el coste del capital
Aquí está la idea fina que casi nadie pilla, y la que separa "ganar dinero" de "crear valor".
El dinero no es gratis. Ni siquiera el tuyo. La deuda tiene un interés, y el capital de los accionistas tiene una exigencia (si te van a dar el dinero, quieren más de lo que sacarían en algo sin riesgo). La media ponderada de esas dos cosas es el coste del capital. Llámalo el alquiler del dinero.
La regla es de una simpleza brutal:
- Si el ROIC está por encima del coste del capital, cada euro que la empresa reinvierte crea valor.
- Si está por debajo, cada euro que reinvierte lo destruye. Aunque la empresa presente beneficios. Aunque salga en las noticias creciendo.
Una empresa que gana un 5% con un dinero que le cuesta un 8% está haciendo lo mismo que quien pide un préstamo al 8% para meterlo en un depósito al 5%: trabajar mucho para perder despacio.
Rangos orientativos: qué es un ROIC bueno
Con la boca pequeña, porque cada sector juega en una liga distinta, estos son los tramos que usamos:
- Por debajo del 8%: sospechoso. Probablemente esté destruyendo valor, aunque presente beneficios.
- Entre el 8% y el 15%: decente. Un negocio sano que se paga a sí mismo.
- Por encima del 15% o el 20%: excelente. Y entonces la pregunta deja de ser "cuánto gana" y pasa a ser "cuánto tiempo podrá seguir ganando esto sin que se lo copien".
El matiz sectorial no es opcional. Una empresa de software o una marca de lujo pueden operar con muy poco capital y salir con ROIC altísimos. Una eléctrica, una teleco o una empresa industrial necesitan hierro, cables y fábricas: su ROIC será estructuralmente más bajo sin que eso signifique que están mal gestionadas. Compara siempre contra su sector y contra su propia historia de los últimos diez años.
ROIC sostenido: el rastro de un moat
Un ROIC alto un año es suerte, un ciclo bueno o un truco contable.
Un ROIC alto durante diez años seguidos es otra cosa. Piénsalo: si un negocio devuelve un 25% anual, medio mundo debería haber intentado copiarlo. Que sigan ganando eso después de una década significa que alguien lo intentó y no pudo.
A esa barrera invisible la llamamos moat, la ventaja competitiva. Marca, patentes, costes de cambio, efecto red, escala. El moat es la causa; el ROIC alto y persistente es la huella que deja en los números. Por eso el ROIC no se mira como una foto, se mira como una película.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que te da un filtro rápido para no perder tardes enteras.
Si estás mirando una empresa y su ROIC lleva años por debajo de su coste del capital, ya sabes casi todo lo que necesitas: por muy barata que parezca, es un negocio que quema dinero para crecer. Puede recuperarse, claro. Pero necesitas una razón muy concreta para creerlo, no un gráfico bonito.
En nuestro semáforo fundamental, el ROIC es uno de los ratios que pinta en verde, ámbar o rojo, y suele ser el que más discusión provoca: es habitual encontrar empresas con márgenes preciosos y un ROIC mediocre porque el negocio se come el capital por otro lado. Si quieres el cuadro completo, aquí tienes los diez ratios del semáforo y aquí cuánta deuda puede soportar una empresa sin que el ROIC sea un espejismo apalancado.
El momento honesto
Ningún ratio es una bola de cristal, y este tiene sus zonas oscuras. Te las contamos, porque si solo te enseñamos la parte bonita te estamos vendiendo humo.
- No sirve para bancos ni aseguradoras. Su materia prima es el capital, así que la fórmula pierde sentido. Ahí se usan otras métricas.
- Castiga a quien está invirtiendo. Una empresa que acaba de construir tres fábricas tendrá el denominador hinchado y el numerador todavía flojo. ROIC deprimido durante años sin que sea mala señal, sino todo lo contrario.
- Mira por el retrovisor. Te cuenta lo que pasó, no lo que va a pasar.
- Los intangibles distorsionan. La investigación, el software o la marca a menudo se gastan en vez de apuntarse como inversión, lo que infla el ROIC de las empresas ligeras y deprime el de las intensivas en activos.
- Ojo con el fondo de comercio. Si el cálculo lo excluye, cualquier comprador compulsivo de empresas parece un genio. Mira siempre las dos versiones.
Esto es divulgación, no asesoramiento. Investiga, no copies.
El beneficio te dice cuánto gana la empresa. El ROIC te dice si merecía la pena montarla.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el ROIC y el ROE?
El ROE mide el retorno sobre el dinero de los accionistas; el ROIC, sobre todo el dinero del negocio, incluida la deuda. Por eso el ROE se puede inflar simplemente pidiendo prestado: más deuda, menos capital propio, ROE más alto. El ROIC no cae en esa trampa, y por eso es el más fiable de los dos.
¿Cuál es un buen ROIC?
Como referencia orientativa: por debajo del 8% probablemente destruya valor, entre el 8% y el 15% es un negocio decente, y por encima del 15% o el 20% hablamos de calidad. Pero el listón real es su coste del capital y el sector: una eléctrica y una empresa de software no juegan en la misma liga.
¿Sirve el ROIC para cualquier empresa?
Para casi todas, con dos excepciones importantes. En bancos y aseguradoras el capital es la materia prima del negocio y la fórmula pierde sentido. Y en empresas jóvenes o en plena expansión el ratio sale deprimido porque han invertido antes de recoger. Ahí conviene mirar la tendencia, no la foto de un año.
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