Una RSU (Unidades de Acciones Restringidas por sus siglas en inglés) tributa como rendimiento del trabajo el día que te entregan las acciones, por su valor de mercado en esa fecha. Una stock option tributa al ejercerla, por la diferencia entre el precio de ejercicio y el de mercado. Lo que suba o baje después es ganancia o pérdida patrimonial al vender.
Parece un detalle técnico. Es la diferencia entre cobrar un premio y pagar por él.
Te pagan en lotería ya rascada
Imagina que en la empresa te dicen que este año, además del sueldo, te dan un décimo de lotería. Suena bien.
Pero no es un décimo cualquiera: te lo entregan ya rascado. El premio está escrito en el papel el día que te lo dan, y ese día pasa una cosa curiosa: aparece Hacienda, mira el número impreso y te cobra por él. Da igual que aún no hayas ido a cobrarlo. Da igual que el papel se ponga amarillo en un cajón.
Y aquí viene la parte incómoda: si el año que viene resulta que el premio vale la mitad, el impuesto que pagaste no vuelve.
Eso es una RSU. Ahora vamos a la mecánica, que es donde se toman las decisiones.
RSU y stock option: parientes, pero no gemelos
Se mezclan en las conversaciones de oficina y no son lo mismo.
- Una stock option es un derecho a comprar acciones de tu empresa a un precio fijado de antemano (el precio de ejercicio). No tienes acciones: tienes la opción de comprarlas. Si la acción sube por encima de ese precio, tu derecho vale algo. Si se queda por debajo, no vale nada y no ejerces.
- Una RSU (Restricted Stock Unit) es una promesa de entregarte acciones cuando se cumplan las condiciones pactadas, normalmente permanecer en la empresa un tiempo. Cuando consolida (el famoso vesting), las acciones son tuyas sin poner un euro.
De ahí sale la diferencia práctica: la opción puede quedarse en nada y la RSU casi nunca, porque una acción siempre vale algo.
El momento en que nace el impuesto
La regla es la misma en los dos casos, aunque el día cambie: tributas cuando el beneficio se materializa y pasa a ser tuyo, y tributa como salario, no como inversión.
- En la RSU, ese día es el de la entrega. El valor de mercado de las acciones ese día es rendimiento del trabajo en especie: se suma a tu nómina, entra en la base general y paga a tu tipo marginal. La empresa practica un ingreso a cuenta, y lo habitual es que venda parte de tus acciones para cubrirlo.
- En la stock option, ese día es el del ejercicio. Tributa como rendimiento del trabajo la diferencia entre el valor de mercado de la acción y lo que pagaste (precio de ejercicio más, en su caso, lo que pagaste por la opción). La concesión, por sí sola, no tributa.
A partir de ahí empieza tu vida de inversor normal: esas acciones tienen un valor de adquisición, el valor por el que ya tributaste. Lo que suba o baje después es ganancia o pérdida patrimonial, va a la base del ahorro y paga los tramos del 19% al 28% de 2026, como cualquier acción comprada en el mercado. Ese reparto lo tienes en el IRPF del ahorro.
Los 12.000 euros que pueden quedar exentos
Hay una puerta legal que mucha gente no usa porque no sabe que existe.
La entrega de acciones de la propia empresa a los trabajadores puede estar exenta hasta 12.000 euros anuales, siempre que se cumplan los requisitos del reglamento. Los dos que más pesan:
- Que la oferta se haga en las mismas condiciones a toda la plantilla (o a un subgrupo definido por criterios objetivos, como antigüedad o categoría). Si el plan es solo para cuatro directivos elegidos a dedo, no aplica.
- Que mantengas las acciones un tiempo mínimo, tres años en la redacción vigente en 2026.
Hay además un requisito de participación: tú y tus familiares cercanos no podéis controlar más de un porcentaje pequeño de la empresa. Y las empresas emergentes acogidas a la ley de startups de 2022 tienen un régimen propio, con un límite exento mayor y reglas especiales de valoración.
Estos requisitos se han retocado varias veces, así que verifica los vigentes antes de dar nada por hecho: quien aplica mal la exención se lleva la sorpresa dos años después.
Y un apunte para las opciones: si el derecho se generó a lo largo de más de dos años y no lo cobras de forma recurrente, puede caber una reducción por rendimiento irregular, con condiciones y un tope. No es automática, pero merece una consulta antes de ejercer.
El susto clásico: pagar por lo que todavía no has cobrado
Aquí está el golpe que se lleva mucha gente en su primer plan de acciones.
El día de la entrega tributas por el valor de mercado. Ese día. Si tu marginal está en el tramo del 45% de la escala general de referencia de 2026, cien acciones entregadas a 50 euros son 5.000 euros de rendimiento del trabajo y 2.250 euros de impuesto.
Y ahora la acción cae a 30 euros.
Vendes y cobras 3.000 euros. Ya has pagado 2.250 de impuesto. Te quedan 750 euros de un premio que valía 5.000.
¿Y la pérdida? Existe: 2.000 euros de pérdida patrimonial. Pero vive en la base del ahorro y no puede devolverte el IRPF que pagaste como salario. Como mucho, te ahorrará entre el 19% y el 28% de esos 2.000 euros el día que tengas ganancias contra las que restarla, siguiendo las reglas de compensar pérdidas y ganancias.
Dos bases distintas, dos bolsillos distintos. Esa asimetría es la que convierte un plan de acciones en un mal recuerdo.
Si la empresa es extranjera, tienes deberes extra
Muchos planes de acciones vienen de matrices estadounidenses y las acciones acaban en una plataforma fuera de España. Eso te activa obligaciones que nadie te recuerda:
- La entrega tributa aquí igualmente. Eres residente fiscal en España, así que el rendimiento del trabajo se declara en tu Renta aunque la empresa esté al otro lado del Atlántico y aunque allí ya te hayan retenido algo.
- Conversión a euros. El valor de la entrega y el de la venta se convierten al tipo de cambio de cada fecha. Guarda los justificantes: es el detalle que más tiempo te quita en abril.
- Modelo 720. Si el conjunto de tus valores en el extranjero supera el umbral, toca declararlos. Quién está obligado y qué pasa si te lo saltas lo desmontamos en el modelo 720.
- Nadie te hace la Renta. La plataforma extranjera no informa a la Agencia Tributaria como tu bróker español, así que en tus datos fiscales no aparecerá nada. El cálculo es tuyo.
Un detalle que despista: cuando la empresa vende parte de tus acciones para cubrir la retención, esa venta es una transmisión más. Suele generar una ganancia o pérdida minúscula, porque es del mismo día, pero existe y hay que anotarla.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que tu plan de acciones ya te está costando dinero aunque no hayas tocado nada.
Si te van a entregar RSU, ten claro que ese día llega la factura, la vendas o no. Vender una parte enseguida no es traicionar a nadie: es cubrir el impuesto que ya te han generado y no dejar tu patrimonio y tu nómina apostados a la misma empresa.
Si tienes opciones, el día del ejercicio lo eliges tú, y ese día decide el ejercicio fiscal, el tipo marginal aplicable y el importe. No es lo mismo ejercer en un año con nómina récord que en un año sabático.
Y en los dos casos, apunta el valor de cada entrega en el momento. Cinco años después, reconstruir a qué precio consolidó cada lote es arqueología pura.
El momento honesto
La retribución en acciones no es mala. Es la forma más directa de que un empleado participe del crecimiento del negocio, y en muchas empresas ha creado patrimonios reales.
Pero conviene mirarla sin postal: tu sueldo y tu inversión pasan a depender de la misma empresa. Si el negocio va mal, se te caen las dos cosas a la vez, y encima puede que ya hayas pagado impuestos por acciones que valen la mitad. Eso no es diversificación, es concentración con lazo de regalo.
Aquí explicamos el mecanismo general para un empleado residente en España, pero cada plan trae su contrato y su letra pequeña (qué pasa si te vas, si te despiden o si la empresa se vende), y cada matiz cambia la fiscalidad. Esto es divulgación, no asesoramiento: con un plan de cierto tamaño, un asesor que lea tu contrato antes de la primera entrega vale su peso en acciones. La foto completa del año fiscal está en la guía de fiscalidad del inversor español.
Las acciones de la empresa no son un regalo. Son sueldo con un billete de lotería dentro, y el impuesto lo cobran el día del sorteo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo tributan exactamente las RSU en España?
El día de la entrega, cuando las acciones pasan a ser tuyas. Tributan como rendimiento del trabajo en especie por el valor de mercado de esa fecha, en la base general y a tu tipo marginal, aunque no vendas nada. La empresa practica un ingreso a cuenta, normalmente vendiendo parte de tus propias acciones.
Si vendo las acciones más baratas de lo que valían al entregarlas, ¿recupero el impuesto?
No directamente. Tendrás una pérdida patrimonial en la base del ahorro, que compensa ganancias del ahorro presentes o de los cuatro ejercicios siguientes. Pero no puede devolverte el IRPF que ya pagaste como rendimiento del trabajo: son bases distintas y no se cruzan entre sí.
¿Están exentas las acciones que me da mi empresa?
Pueden estarlo hasta 12.000 euros anuales si se cumplen los requisitos: oferta en las mismas condiciones a la plantilla, límite de participación y permanencia mínima con las acciones. Las empresas emergentes tienen un régimen propio más amplio. Como los requisitos se han modificado varias veces, confirma los vigentes antes de aplicar la exención.
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