El contango es la situación en la que el contrato de futuros con vencimiento lejano cuesta más que el cercano, y la backwardation la contraria. Importa porque un producto cotizado sobre materias primas tiene que vender el contrato que vence y comprar el siguiente: en contango pierde cantidad en cada renovación.
Vale, esa es la definición. Ahora te lo contamos con un bonobús, que se entiende mejor.
El bonobús que cada mes trae un viaje menos
Imagina un bonobús de diez viajes que caduca a fin de mes.
Como caduca, el último día vas a la ventanilla, entregas el que te queda y te dan el del mes siguiente. Nada raro. Solo que el nuevo, por el mismo dinero, trae nueve viajes en vez de diez. Al mes siguiente, lo mismo. Y al siguiente.
Doce meses después miras el precio del billete sencillo y no ha subido ni un céntimo. Está igual que en enero. Y sin embargo tú viajas mucho menos, con el mismo dinero, sin que nadie te haya cobrado nada visible.
Eso es el contango. Y si has comprado alguna vez un producto cotizado de petróleo o de gas natural y te has quedado mirando la pantalla pensando "pero si el barril está igual que cuando entré", ya sabes dónde se fue el dinero.
La curva de futuros: un precio para cada mes
Aquí está la primera idea que hay que colocar bien: en materias primas no existe "el precio". Existen muchos precios a la vez.
Está el precio al contado, el de entregar el barril hoy. Y luego el de entregarlo en enero, en febrero o en junio, cada uno con su contrato cotizando por su cuenta. Si dibujas todos esos precios en orden de vencimiento sale una línea: la curva de futuros, y su forma solo puede ser una de dos.
Si la línea sube, eso es contango. Si la línea baja, eso es backwardation. Y fíjate en el detalle importante: en los dos casos el precio de hoy es el mismo. Lo que cambia es lo que vale el compromiso de entregarlo más adelante.
El rolo: la operación que nadie ve
Un producto cotizado sobre materias primas no tiene barriles en un almacén. Tiene contratos de futuros. Y los contratos de futuros vencen.
Cuando llega el vencimiento, el gestor no puede aceptar mil barriles en un puerto de Oklahoma, así que hace lo único que puede: vende el contrato que vence y compra el siguiente. Esa operación se llama rolo (del inglés roll), pasa cada mes, es automática, viene explicada en el folleto y no la ves por ninguna parte.
Y no es neutra: cuando cambias un contrato por otro que cuesta distinto, con el mismo dinero compras una cantidad distinta de materia prima. Ahí está todo.
Contango: cada renovación compra menos
Vamos con números, que es donde se entiende. Supón que tu participación representa 10 barriles, el contado está en 60,00 € y el contrato del mes siguiente cotiza un 1,5% más caro, 60,90 €.
Repasa el mecanismo despacio, que es contraintuitivo y por eso pilla a tanta gente:
Vendes tus 10 barriles a 60,00 € y cobras 600,00 €. Con esos 600,00 € compras el contrato siguiente, que está a 60,90 €, así que te llevas 9,8522 barriles. El dinero es el mismo. La cantidad de petróleo, no.
Un mes después llega el vencimiento y el contado sigue clavado en 60,00 €. Tu posición vale 9,8522 × 60,00 = 591,13 €. Has perdido 8,87 € sin que el petróleo se haya movido un céntimo. Vuelves a rolar, y a la segunda te quedan 9,7066 barriles, que valen 582,40 €. Un 2,9% menos que al empezar.
Y ahora extiéndelo a un año entero. Con ese mismo contango del 1,5% en cada renovación, doce rolos convierten tus 10 barriles en 8,3639, y tus 600,00 € en 501,83 €. Un 16,4% menos, con el barril acabando exactamente donde empezó. Con un contango más suave, del 1% mensual, la merma anual sería del 11,3%.
Nadie te ha cobrado una comisión. Nadie ha hecho nada raro. Es aritmética.
Backwardation: el caso en que el rolo suma
Le damos la vuelta al bonobús: cada mes entregas el viejo y el nuevo, por el mismo dinero, trae once viajes en vez de diez.
Cuando el contrato lejano cotiza por debajo del cercano, cada renovación compra más cantidad. Si el siguiente contrato vale un 1,5% menos (59,10 € frente a 60,00 €), con tus 600,00 € te llevas 10,1523 barriles en vez de 10. Y doce rolos seguidos en esas condiciones añaden cerca de un 20% de cantidad, otra vez con el precio al contado sin moverse.
Esa es la parte que casi nadie cuenta: el rolo no es un impuesto, es un viento. Sopla a favor o en contra según la forma de la curva.
Por qué el contango es lo habitual
Tiene una explicación física y bastante razonable: almacenar cuesta dinero.
Si alguien se compromete a entregarte un barril dentro de seis meses, tiene que comprarlo, meterlo en un tanque y pagar el alquiler, el seguro y los intereses del dinero parado. Todo eso se llama coste de acarreo y tiene que estar en el precio del contrato lejano. Si no estuviera, nadie almacenaría nada.
Por eso en las materias primas caras de guardar (el crudo, y sobre todo el gas natural, que necesita instalaciones especiales) la curva tiende a subir. Es su estado natural.
¿Y cuándo aparece la backwardation? Cuando hay escasez ahora. Si una refinería se queda sin crudo, para la planta y pierde una fortuna, así que paga lo que haga falta por tenerlo hoy, no dentro de seis meses. Tener el producto físico en la mano pasa a valer algo por sí mismo, y ese valor empuja el contrato cercano por encima de los lejanos. La curva se da la vuelta.
Resumen para lerdos: contango es el mercado diciendo "hay de sobra, guardarlo cuesta". Backwardation es el mercado diciendo "no hay, tráemelo ya".
Un apunte importante para lo que probablemente llevas en cartera: el oro es la excepción cómoda de la familia. Se almacena barato, hay muchísimo por encima del suelo y casi nunca falta físicamente, así que su curva es tranquila. Y sobre todo, un producto de oro con respaldo físico no rola nada, porque tiene lingotes en una cámara y no contratos. Ese es un motivo enorme para saber qué estás comprando, y lo desarrollamos en ETC de oro.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que la próxima vez que alguien te diga "compra petróleo, que está barato", ya sabes que la frase está incompleta. Comprar el barril y comprar un papel que promete el barril del mes que viene no es lo mismo, y en un año de contango fuerte la diferencia se mide en dobles dígitos.
Qué hacer con esto, en orden de facilidad:
- Mira la curva antes de comprar. Los precios por vencimiento son públicos. Si el contrato a seis meses está muy por encima del cercano, sabes de antemano que llevas el viento en contra y cuánto sopla.
- Lee qué índice sigue el producto, que viene en la primera página de la ficha. Hay estrategias de rolo optimizado que no compran siempre el contrato más cercano, sino el punto de la curva menos perjudicial, o que reparten los vencimientos a lo largo del año. La diferencia entre dos productos aparentemente idénticos suele estar ahí, no en la comisión. Si esto de mirar qué hay dentro te suena lejano, empieza por qué es un ETF.
- O toma exposición por otro lado. Las empresas del sector no rolan nada: producen y venden. A cambio te traen su propia letra pequeña de deuda, gestión y país, como contamos en cómo se invierte en petróleo.
- Y ajusta el plazo. Estos productos están pensados para posiciones de semanas o meses. Dejar uno veinte años en cartera esperando que replique el precio de la materia prima es pedirle algo que su folleto nunca prometió.
El momento honesto
Tres matices para que no te vayas con la idea simplona.
El rolo optimizado no es magia. Al comprar vencimientos más lejanos te alejas del contado, y eso tiene un precio: cuando el barril pega un salto vertical, tu producto captura menos de ese salto. Cambias sangrado por sensibilidad, y en las subidas rápidas se nota.
La backwardation parece un regalo y suele llegar tarde. Aparece cuando el mercado está tenso, es decir, cuando el precio normalmente ya ha subido bastante. Comprar solo porque la curva se ha dado la vuelta es comprar después de la buena noticia.
Y esto no explica el 100% de la diferencia. Un producto cotizado también tiene su comisión anual, su divisa y su horquilla de compraventa. El rolo suele ser lo más gordo, pero no es lo único. La lógica general del mercado donde vive todo esto está en materias primas. Y como siempre, esto es divulgación educativa, no asesoramiento ni recomendación de ningún producto.
Si tu producto no sigue al barril, no es que esté roto. Es que nunca prometió seguirlo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi ETF de petróleo no sube lo mismo que el barril?
Porque no tiene barriles, tiene contratos de futuros que hay que renovar antes de cada vencimiento. Si el contrato siguiente cuesta más que el que vence (contango), cada renovación compra menos cantidad y el producto se va quedando atrás frente al precio al contado. Con contango fuerte, esa diferencia puede ser de dos dígitos en un año.
¿El contango afecta también a un producto de oro?
Solo a los que replican con futuros. Un producto de oro con respaldo físico guarda lingotes en una cámara y no renueva ningún contrato, así que no tiene coste de rolo: su único desgaste es la comisión anual, que se descuenta del propio metal. Comprobar cuál de los dos tienes delante es cuestión de leer la ficha.
¿Cómo sé si una materia prima está en contango antes de comprar?
Mirando los precios de sus futuros por mes de vencimiento, que son públicos y los publican los mercados donde cotizan. Si los vencimientos lejanos cotizan por encima de los cercanos, hay contango. Y en la ficha del producto verás qué índice replica y con qué estrategia de renovación lo hace.
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