La regla del 4% dice que puedes retirar el 4% de tu capital el primer año de jubilación y actualizar esa cantidad con la inflación cada año, con una probabilidad alta de que la cartera aguante treinta años. Sale de un estudio con datos históricos de la bolsa estadounidense, no de una ley física.
Vale, esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos de verdad.
La ración de agua del barco
En una travesía larga, el agua dulce se raciona.
Alguien coge el depósito, lo divide entre las personas y los días previstos, y calcula cuántos litros toca a cada uno. Y no lo calcula pensando en un viaje normal: lo calcula pensando en el peor viaje del que hay registro, ese que se alargó por una avería y una calma que no se acababa nunca.
La regla del 4% es esa ración. No es lo que te tocaría en una travesía cómoda, es lo que sobrevivió a las peores del archivo.
Ahora bien, ningún patrón con dos dedos de frente navega repartiendo la ración sin volver a mirar el depósito. Guárdate esta frase, porque es el artículo entero.
Qué dice exactamente y de dónde sale
La mecánica es simple. El primer año retiras el 4% de tu capital. Los años siguientes retiras esa misma cantidad, subida con la inflación, sin mirar lo que haya hecho el mercado.
Con 500.000 euros (número de ejemplo), el primer año son 20.000. Si la inflación fue del 3%, el segundo año retiras 20.600, tanto si la cartera subió como si se llevó un castañazo.
La idea la publicó un asesor financiero estadounidense en 1994, buscando cuál era la tasa máxima que habría sobrevivido a los peores momentos de la historia de su mercado. La popularizó el llamado estudio Trinity, de 1998, hecho por tres profesores de la Trinity University de Texas: cogieron décadas de datos históricos de acciones y bonos de Estados Unidos, simularon miles de jubilaciones de 30 años empezando en años distintos y contaron en cuántas quedaba dinero al final.
El resultado, resumido: con carteras que llevaban la mitad o más en renta variable, la inmensa mayoría de esas ventanas de 30 años terminaron con dinero en la cuenta. De ahí salió el número redondo. Y de ahí sale también el famoso "25 veces tu gasto anual", que es lo mismo dicho al revés, porque 100 dividido entre 4 son 25.
Lo que la regla da por supuesto
Aquí está lo que casi nunca se cuenta cuando alguien repite el 4% en una sobremesa. La cifra no viene sola: viene con condiciones.
- Una cartera con mucha renta variable. El resultado no aplica a un depósito ni a una cartera prudente llena de bonos. Con poca bolsa, la cartera no crece lo suficiente para aguantar tres décadas de retiradas.
- Un horizonte de 30 años. Ni 40 ni 50. La regla se diseñó para alguien que se jubila alrededor de los 65.
- Un país concreto en un siglo concreto. Estados Unidos en el siglo XX fue uno de los mercados que mejor se comportaron del mundo, y a otros les fue bastante peor. Aplicar aquellos resultados en cualquier sitio es asumir que la historia se repite, y eso es una hipótesis, no un dato.
- Sin comisiones ni impuestos. El estudio calcula sobre rentabilidades brutas. En la vida real hay costes del producto y hay una Hacienda que espera su parte cada vez que vendes con ganancia, algo que en España tributa en la base del ahorro, como contamos en el IRPF del ahorro.
- Un jubilado que gasta como un robot. Sube el gasto con la inflación pase lo que pase, sin recortar nunca. Ninguna persona real se comporta así.
El riesgo de secuencia: el mismo mercado, distinto orden
Y ahora la parte fina, la que hace que dos personas con la misma rentabilidad media acaben en sitios opuestos.
Cuando estás acumulando, el orden de los años da bastante igual: lo que importa es la media al final del camino. Cuando estás retirando, el orden lo es casi todo. Porque si vendes participaciones mientras el mercado está por los suelos, esas participaciones ya no están ahí para recuperarse cuando el mercado sube.
Mira lo que pasa con los mismos diez resultados anuales, colocados al revés.
Dos jubilaciones idénticas sobre el papel. La misma cartera de partida, la misma retirada, exactamente los mismos diez resultados anuales y por tanto la misma rentabilidad media.
A los diez años, una tiene 77.600 euros y la otra 133.250.
Y lo grave no es la foto, es la trayectoria. Quien empezó con los años malos está retirando 4.000 euros sobre un capital de 77.600, o sea más del 5% anual, camino de una espiral de la que ya no se sale. El otro está retirando el 3% y le sobra margen para lo que venga. A eso se le llama riesgo de secuencia, y es el motivo por el que los primeros cinco años de retiradas deciden buena parte de la película.
Las otras letras pequeñas
Además del orden de los años, tres cosas más ensucian la ración calculada:
El horizonte. Si te retiras a los 50, no tienes 30 años por delante, tienes 40 o más. Al estirar el plazo, la tasa que sobrevive baja, y por eso quien planifica retiradas muy largas suele trabajar con cifras más cercanas al 3% o al 3,5%.
Los costes. Un 1% anual de comisiones se come una cuarta parte de tu 4%. No es un detalle decorativo, es un cuarto de tu nómina de jubilado.
Los impuestos. Cada retirada implica vender, y vender con ganancia implica pasar por Hacienda. Retirar 20.000 euros brutos no son 20.000 euros para gastar.
Las alternativas prudentes
No hace falta tirar la regla a la basura. Hace falta usarla con la mano en el timón:
- Una tasa algo menor. Un 3,5% en vez de un 4% sube el capital necesario de 25 a unas 28,6 veces tu gasto anual, y compra bastante tranquilidad. Bajar al 3% lo sube a 33 veces.
- Retiradas flexibles. Congelar la actualización por inflación en los años en que la cartera cae, o recortar un porcentaje del gasto en esos años, mejora muchísimo la supervivencia. Renunciar a un viaje en el año malo es más barato que quedarse sin depósito a los 82.
- Un colchón de gasto de dos o tres años en dinero líquido, para no verte obligado a vender en plena caída. Es la misma lógica del semáforo entre ahorrar e invertir, aplicada al revés: lo que vas a gastar pronto no se invierte.
- Rebalancear con método, que en la fase de retirada equivale a vender lo que ha subido para pagar los gastos y dejar tranquilo lo que ha caído. Lo explicamos en rebalancear la cartera.
- Cualquier ingreso pequeño en los primeros años. Trabajar un poco justo cuando el mercado va mal es la protección más eficaz que existe contra el riesgo de secuencia, y no requiere adivinar nada.
¿Y a ti en qué te afecta?
Si estás acumulando, te afecta como brújula: multiplicar tu gasto anual por 25 te da una meta con la que orientarte, y eso es exactamente lo que hacemos al calcular cuánto necesitas para jubilarte y al medir los escalones de la independencia financiera.
Si ya estás retirando, te afecta como aviso: la parte más importante no es acertar el porcentaje, es tener un plan para los años malos antes de que lleguen. Con el mercado cayendo, nadie decide bien.
Esto es divulgación, no asesoramiento: te contamos de dónde sale el número y qué se le cayó por el camino para que decidas con la información completa.
El momento honesto
Toca reconocer una cosa incómoda: el 4% se ha convertido en un eslogan, y los eslóganes viajan mejor que las condiciones que los sostienen.
Tampoco hay que pasarse al otro extremo, que es igual de perezoso. La regla capturó una verdad valiosa: que una cartera diversificada puede sostener retiradas durante décadas y que existe una cifra aproximada para dimensionar el objetivo. Antes de ese estudio, la gente planificaba su jubilación a ojo.
El problema no es la regla. El problema es tratarla como una garantía cuando es una estadística, y aplicarla sin mirar qué está haciendo el depósito. Las probabilidades altas se cumplen casi siempre. Casi.
La regla del 4% es una brújula excelente y un piloto automático pésimo.
Preguntas frecuentes
¿Sirve la regla del 4% en España?
Como orden de magnitud, sí. Como garantía, no: el estudio original usa datos de Estados Unidos, uno de los mercados más afortunados del siglo XX, y no descuenta comisiones ni impuestos. Un inversor español paga IRPF por cada venta con ganancia, así que su retirada neta es menor que la bruta. Muchos planificadores trabajan con cifras algo más bajas.
¿Cuánto capital necesito según esta regla?
Veinticinco veces tu gasto anual, porque retirar un 4% equivale a dividir entre 25. Si prefieres ir sobrado, con un 3,5% necesitas unas 28,6 veces y con un 3% unas 33 veces. Recuerda medirlo sobre tu gasto real, no sobre tu sueldo: el sueldo no dice nada de lo que necesitas.
¿Qué hago si el mercado cae justo cuando me jubilo?
Es el escenario que más daño hace, así que se prepara antes: dos o tres años de gasto en dinero líquido para no vender en el peor momento, disposición a recortar el gasto ese año y, si es posible, algún ingreso pequeño. Improvisar en mitad de una caída es la forma más cara de resolverlo.
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