Un préstamo al consumo es dinero que una entidad te presta para un gasto concreto y que devuelves en cuotas mensuales durante un plazo pactado. Para comparar dos ofertas no sirve el TIN, que es solo el interés: sirve la TAE, que incorpora además las comisiones, los gastos obligatorios y el calendario de pagos. El mismo TIN puede esconder TAE muy distintas.
Esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos de verdad.
El TIN es la tarifa del anuncio; la TAE es lo que pone en la pantalla de pagar
Has buscado vuelo alguna vez. "Madrid, 19,99 €". Entras contento. Y para cuando llegas a la pantalla de pagar has sumado la maleta, la selección de asiento, el recargo por pagar con tarjeta y una tasa con nombre de trámite administrativo. El billete acaba costando 78 €.
No te ha mentido nadie. Los 19,99 € eran ciertos. Eran el precio de una parte del viaje.
En un préstamo pasa exactamente lo mismo.
El TIN (Tipo de Interés Nominal) es el precio del dinero y nada más. Es la tarifa base del vuelo.
La TAE (Tasa Anual Equivalente) es el precio del asiento en el que te vas a sentar de verdad: mete dentro el TIN, las comisiones, los gastos obligatorios y, además, tiene en cuenta cuándo pagas cada cosa. Se calcula con una fórmula igual para todas las entidades, precisamente para que puedas comparar peras con peras. Si una oferta no te enseña la TAE, no estás comparando: estás adivinando.
Con un matiz que casi nadie te cuenta: la TAE solo sirve para comparar préstamos del mismo importe y del mismo plazo. Estirar el plazo baja la cuota y sube el total pagado sin despeinar la TAE. Cuota baja no significa préstamo barato.
Las dos ofertas del gráfico anuncian el mismo 7%. Una te cuesta 1.881 € de intereses y la otra 3.069 €. Esos 1.188 € de diferencia no están en el interés. Están en lo que se coló debajo.
Las comisiones que se cuelan
La de apertura. Un porcentaje del capital por el papeleo de firmar. Lo habitual es que no la pagues de tu bolsillo: te la financian. O sea, te prestan también el dinero para pagarles a ellos, y sobre ese dinero pagas intereses cinco años. En la escala oficial de elegancia financiera, eso puntúa abajo del todo.
La de estudio. Por revisar tu solvencia. Ojo si aparece antes de que te aprueben nada.
La de amortización anticipada. La que te cobran por devolver antes de tiempo, y la única que tiene tope legal claro. La Ley 16/2011 de contratos de crédito al consumo la limita al 1% de lo que devuelvas anticipadamente si al contrato le queda más de un año, y al 0,5% si le queda un año o menos. Además, nunca puede superar los intereses que habrías pagado en ese periodo restante. Si alguien te dice que "ese préstamo no se puede cancelar antes", te está contando una película.
Los seguros vinculados y las bonificaciones
Junto al préstamo aparece casi siempre un seguro de vida o de protección de pagos. Se cobra de dos maneras: prima anual, o prima única financiada, que es la del ejemplo del gráfico: te lo suman al capital y lo pagas con intereses.
La regla legal es sencilla: si el seguro es obligatorio para concederte el préstamo, su coste tiene que estar dentro de la TAE. Si te lo venden como opcional pero bonificando el tipo, ya no entra en la TAE que anuncian, y ahí es donde hay que sacar la calculadora.
Cómo se calcula si compensa, en dos pasos:
- Traduce la bonificación a euros al año, no a puntos. Medio punto sobre un préstamo de 10.000 € son unos 50 € el primer año, y menos cada año siguiente, porque la deuda va bajando.
- Compáralos con lo que cuesta el seguro al año. Si el seguro son 180 €, la bonificación te está costando dinero.
Y hazte una tercera pregunta, que vale por las dos anteriores: ¿lo contratarías si no fuera por el préstamo? Si la respuesta es no, no es un seguro. Es un recargo con nombre de producto.
La financiación "sin intereses" del comercio: dónde está el negocio
Existe, es legal y muchas veces el 0% es 0% de verdad. Nadie regala nada por amor al arte, así que la pregunta correcta no es si es gratis, sino quién lo paga. Hay tres respuestas.
Uno: lo paga el comercio. La tienda le cede a la financiera un porcentaje de la venta. Ese coste ya está metido en el precio de la etiqueta, así que la financiación gratis la pagáis todos los clientes, también los que pagan al contado.
Dos: lo pagas tú por otra ventanilla. Comisión de apertura, comisión de gestión, un seguro asociado o el redondeo de la última cuota. El interés es cero; el crédito, no siempre.
Tres: lo pagas comprando más. Este es el gordo. Pagar a plazos cambia la pregunta que te haces en la tienda: dejas de mirar el precio y empiezas a mirar la cuota. Y la cuota siempre cabe. Ese cambio de pregunta es el producto real que se vende ahí.
Ojo también con el retraso: en muchos contratos, si te saltas un pago, el 0% se evapora y aparecen intereses de demora sobre todo lo pendiente. Y con los "compra ahora, paga después" que aparecen en la pasarela de pago: la normativa europea de crédito al consumo aprobada en 2023 los mete bajo el paraguas del crédito, con sus obligaciones de información y de evaluar tu solvencia. Mientras termina de aterrizar, la letra pequeña la lees tú.
Dicho lo cual: un 0% real, sin comisiones y sin seguro, en algo que ibas a comprar igualmente, es dinero gratis. Usarlo no tiene nada de malo.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que hay dos preguntas que deciden casi todo, y las dos se contestan antes de firmar.
¿El bien dura más que el préstamo? Financiar a cinco años una semana de vacaciones es pagar el hotel mucho después de haber deshecho la maleta. Financiar a tres años una formación que te sube el sueldo, o un electrodoméstico que va a durar diez, es otra cosa completamente distinta. Es la frontera entre deuda buena y deuda mala, y con el coche esta pregunta se pone especialmente incómoda, porque el coche se derrite mientras lo miras.
¿La cuota cabe sin ahogarte? Cabe significa que después de pagarla sigue entrando tu ahorro del mes y sigue en pie tu colchón. Si la cuota se come el colchón, no has firmado un préstamo: has firmado una cuenta atrás hasta el primer imprevisto.
El momento honesto: la rueda
Aquí va lo que no sale en el folleto.
Pedir un préstamo para tapar otro puede tener sentido, pero solo si se cumplen dos condiciones a la vez: que la TAE nueva sea de verdad más baja, y que no alargues el plazo hasta el infinito. Bajar la cuota estirando años no es ahorrar, es pagar más lento y más caro.
Y si el motivo real para pedirlo es que no llegabas a fin de mes, y el gasto que te dejó sin llegar sigue exactamente igual, entonces el préstamo nuevo solo te compra tiempo. El tiempo se paga con intereses. Ese es el primer giro de la rueda que hace que gente perfectamente sensata acabe con cuatro deudas encima, muchas veces con una tarjeta revolving haciendo de comodín. Si ya estás en esa rueda, no es cuestión de fuerza de voluntad: es cuestión de método, y hay dos que funcionan bien para salir de deudas.
Esto es divulgación, no asesoramiento: aquí explicamos el mecanismo, la firma es tuya.
El interés lo negocias una vez. La letra pequeña la pagas sesenta veces.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre TIN y TAE?
El TIN es solo el precio del dinero. La TAE añade las comisiones, los gastos obligatorios y el momento en que pagas cada cuota, y por eso siempre es igual o mayor que el TIN. Para comparar dos préstamos del mismo importe y plazo, la TAE es la única cifra que sirve.
¿Puedo cancelar un préstamo al consumo antes de tiempo?
Sí, siempre. La Ley 16/2011 permite el reembolso anticipado, total o parcial, y limita la compensación al 1% del importe devuelto si al contrato le queda más de un año, o al 0,5% si le queda menos. Esa compensación tampoco puede superar los intereses del periodo que te quedaba.
¿La financiación "sin intereses" de las tiendas es realmente gratis?
Puede serlo, si la TAE es 0% y no hay comisiones ni seguro asociado. Lo que financia el 0% es el comercio, que cede parte de la venta a la financiera, y ese coste ya está en el precio de etiqueta. El riesgo real no es el interés: es comprar mirando la cuota en vez del precio.
Deja la libreta: tu hogar, en un panel
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