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La pensión pública: cómo se calcula y por qué conviene mirarla

Tu pensión sale de la media de tus últimas bases de cotización y de los años cotizados, con un tope arriba y unos mínimos abajo. Cómo funciona el cálculo, qué hacen las lagunas y por qué revisar tu vida laboral cada pocos años.

Equipo EPL · 17/09/2026

Tu pensión pública de jubilación sale de dos números: la base reguladora (la media de tus bases de cotización de los últimos años) y el porcentaje que te corresponde según los años cotizados, entre el 50% con quince años y el 100% con una carrera larga. Encima hay un tope máximo y debajo unos mínimos garantizados.

Vale, esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos de verdad.

Es una nota media, no una hucha

Imagina la pensión como la nota final de una carrera muy larga.

Lo primero: el sistema no hace media con todos los cursos. Hace media solo con los últimos, los que caen dentro del periodo de cómputo. Esa media es la base reguladora.

Después mira cuántos cursos tienes aprobados, o sea, cuántos años has cotizado. Con quince te dan el aprobado raspado: el 50% de esa media. Con la carrera entera, el 100%.

Y por encima de todo hay un tope. Por muchas matrículas de honor que hayas sacado (por muy altas que fueran tus bases), la nota máxima es la que es.

Lo que cotizas hoy no está guardado a tu nombre

Aquí está la pieza que media España entiende al revés.

Las cotizaciones que te descuentan cada mes no van a una cuenta con tu nombre esperando a que cumplas años. Se usan ahora, este mes, para pagar las pensiones de quienes ya están cobrando. Eso es un sistema de reparto: una cinta transportadora, no una hucha.

Lo que sí acumulas es derecho: días cotizados y bases registrados que, llegado el día, se convierten en una pensión calculada con las reglas vigentes entonces.

Conviene decirlo sin drama y sin cuento: ni es el timo que se cuenta en la barra del bar ni es una cuenta de ahorro tuya. Es un contrato entre generaciones que aguanta mientras entren suficientes cotizaciones para pagar lo que sale. Cuando esa cuenta se tensa, se tocan las reglas.

El cálculo, en cristiano

Tres ingredientes y ya está.

Uno: la base reguladora. Es la media de tus bases de cotización de los últimos años. Ojo al matiz, que es importante: no es la media de tu sueldo, es la media de tus bases, y las bases tienen un máximo anual. Si cobras por encima de ese máximo, lo que se cotiza (y lo que luego cuenta) se queda en el tope.

Cuántos años entran en esa media ha ido creciendo reforma tras reforma: se llegó a los 25 años, y una reforma aprobada en 2023 abrió una transición gradual, repartida a lo largo de las próximas dos décadas, hacia un periodo más largo con la opción de descartar los peores meses. Está en marcha ahora mismo, así que el dato que vale es el de tu año.

Dos: el porcentaje. Con 15 años cotizados (dos de ellos dentro de los 15 anteriores a la jubilación) tienes derecho al 50% de esa base. A partir de ahí cada mes suma un poco más: alrededor del 75% con unos 25 años cotizados, y el 100% en torno a los 37 años de carrera. Los tramos exactos también están en transición, y por eso el gráfico de abajo es un esquema, no una tabla de cálculo.

Tres: los topes. Arriba hay una pensión máxima que se fija cada año (en 2025 rondaba los 3.200 euros mensuales en catorce pagas) y abajo unos mínimos garantizados según tu situación familiar. Además, desde la reforma de 2021 las pensiones se revalorizan cada año con la inflación media del año anterior, cosa que no es un detalle menor: significa que la parte pública de tu jubilación tiene defensa contra la subida de precios.

Por dónde se escapa la media

Como la nota depende de los últimos cursos, todo lo que baje esa media pesa.

Las lagunas de cotización son los meses sin cotizar que caen dentro del periodo de cómputo. En el régimen general no se rellenan con un cero: el sistema los integra con una base mínima, que suena a rescate y es más bien un flotador. Rellenar con el mínimo tira la media hacia abajo igual, solo que menos. En el régimen de autónomos esa integración de lagunas no existe.

Las reducciones de jornada hacen lo mismo por otra vía: menos jornada, menos base, menos media. Hay supuestos protegidos (ciertos periodos de reducción por cuidado de hijos computan como si fueran jornada completa), pero no cubren todos los casos ni todos los años.

De ahí sale una consecuencia práctica que casi nadie te cuenta a tiempo: los años del tramo final de tu carrera pesan mucho más que los del principio, porque son los que están dentro de la media. Una reducción de jornada a los cincuenta y muchos se nota en la pensión bastante más que la misma reducción a los treinta. No es un juicio sobre nadie, es aritmética de medias, y saberlo a tiempo es justo lo que permite decidir con la información delante.

Adelantarla penaliza, retrasarla premia

Los dos mandos que mueven tu pensión Los años cotizados deciden el porcentaje; la edad a la que te retiras lo ajusta arriba o abajo Años cotizados y porcentaje 50 % 75 % 100 % 15 años 25 años 37 años Con 15 años cotizados se abre el derecho Cuándo te retiras Antes de la edad ordinaria Recorte de por vida, según meses y carrera En la edad ordinaria El 100 % del porcentaje que te toque Después de la edad ordinaria +4 % por año completo, o pago único La edad ordinaria sube por escalones hasta los 67 años en 2027, con la puerta de los 65 para las carreras largas Esquema orientativo, no un cálculo. El periodo de cómputo y la escala de porcentajes están en transición por las últimas reformas. Confirma siempre los vigentes en tu año en la Seguridad Social.

Anticipada. Puedes adelantarla hasta dos años por decisión propia, y hasta cuatro si el cese no depende de ti, siempre que cumplas los requisitos. A cambio se aplican coeficientes reductores que dependen de cuántos meses te adelantas y de lo larga que sea tu carrera. Son permanentes: no se recuperan al cumplir la edad ordinaria, ni al cumplir los 80.

Demorada. Desde la reforma de 2021, por cada año completo que sigas trabajando más allá de la edad ordinaria puedes elegir entre un 4% adicional de pensión, un pago único, o una mezcla de las dos cosas.

Y la propia edad ordinaria se mueve: sube por escalones hasta los 67 años en 2027, con la puerta de los 65 para quien acumule una carrera larga, alrededor de 38 años y medio cotizados.

¿Y a ti en qué te afecta?

En que tienes dos documentos gratis que casi nadie mira hasta que ya no sirve mirarlos.

El primero es tu informe de vida laboral: los días que te constan cotizados. El segundo es tu informe de bases de cotización: los importes con los que se hará la media. Los dos se descargan desde la sede electrónica de la Seguridad Social, donde además hay un simulador que estima tu pensión con tu historial real.

Míralos cada dos o tres años. La razón es puramente práctica: los errores se arreglan mientras existen pruebas. Una empresa que no cotizó un periodo, un contrato mal registrado, unos meses que no aparecen. Con las nóminas y los contratos a mano, eso es una gestión. Treinta años después, con la empresa cerrada y la carpeta perdida en una mudanza, es una batalla.

Y cuando tengas esa estimación, ya tienes media ecuación resuelta. La otra media es una resta entre lo que gastarás y lo que cobrarás, y la hacemos entera en cuánto necesito para jubilarme. Lo que la cierra es tu tasa de ahorro y ponerle fecha e importe a cada objetivo.

Esto es divulgación, no asesoramiento: aquí explicamos cómo funciona la cuenta, y los números de tu caso los tiene la Seguridad Social.

El momento honesto: ni catastrofismo ni negacionismo

La pensión pública casi con toda seguridad seguirá existiendo. Es un sistema con muchísimas palancas antes de llegar a la palabra "desaparecer": subir cotizaciones, alargar la edad, ampliar el periodo de cómputo, meter impuestos generales. Las últimas reformas han tirado de casi todas.

El detalle incómodo es que las palancas suelen empujar en la misma dirección: cotizar más años para cobrar algo parecido. Y España tiene una tasa de sustitución (lo que la pensión representa sobre el último sueldo) alta en la comparación internacional. Lo que está alto es justo lo que tiene recorrido para bajar.

Así que la conclusión no es "no vas a cobrar pensión". Es más aburrida y bastante más útil: el coste de equivocarse es asimétrico. Si planificas con un complemento propio y al final la pensión resulta generosa, te sobrará dinero, que es un problema encantador. Si planificas dando por hecho que lo cubrirá todo y no lo cubre, el aviso te llega a los 70 años, que es la peor edad posible para enterarse.

No hace falta apostar: mirar tu vida laboral, estimar la cifra y construir un complemento propio te cubre en los dos escenarios. Y si parte de ese complemento acaba siendo un plan de pensiones, conviene saber cómo tributa el día que se saca, porque ahí se escapa más dinero del que la gente calcula: lo contamos en cómo rescatar el plan de pensiones.

La pensión pública es un suelo, no un techo. Lo que se construya encima lo pones tú.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años hay que cotizar para cobrar el 100% de la pensión?

Con 15 años cotizados se abre el derecho, y te corresponde el 50% de tu base reguladora. El 100% llega en torno a los 37 años de carrera, aunque la escala exacta sigue en transición por las reformas. Cotizar más allá no sube el porcentaje, pero sí puede subir la base reguladora si tus últimos años son buenos.

¿Merece la pena retrasar la jubilación?

En dinero, sí: desde 2021, cada año completo de más suma un 4% adicional, un pago único o una combinación, y ese aumento es de por vida. La cuenta cambia si tu salud o tu trabajo no acompañan, porque ese premio se paga con años de vida en los que todavía te encuentras bien. Decisión personal, no solo financiera.

¿Puedo saber hoy cuánto voy a cobrar de pensión?

Puedes tener una estimación, no una certeza. El simulador de la Seguridad Social usa tu historial real y las reglas actuales, y sirve de sobra para orientarte y para planificar. Lo que nadie puede darte es la cifra definitiva, porque depende de tus bases futuras y de las reglas vigentes el día que te jubiles.

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