FIFO (first in, first out) es el criterio que impone el IRPF español para calcular la ganancia cuando vendes parte de tus valores homogéneos: se consideran transmitidos los que compraste primero. No eliges tú el lote. La ley elige el más antiguo, que suele ser el de menor precio de compra y, por tanto, el de mayor plusvalía.
Vale, esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos de verdad.
La nevera y la leche
Abres la nevera y hay tres bricks de leche. Uno lo compraste hace tres semanas, otro hace diez días, el último ayer.
Si eres una persona ordenada, coges el más viejo. Primero el que entró antes, que es el que caduca antes. Es la lógica de cualquier cocina decente y de cualquier almacén del mundo.
Hacienda ha metido esa misma norma en tu cartera, con una diferencia importante: no te pregunta si eres ordenado. Cuando vendes 100 participaciones de tu ETF, salen las 100 más antiguas. Aunque tú pensaras que estabas vendiendo las de la semana pasada. Aunque tu cabeza tuviera otro plan.
En bolsa, el brick de leche viejo es el que compraste barato hace años. Y ese es, precisamente, el que más impuestos arrastra.
Qué significa "valores homogéneos"
El FIFO no se aplica a tu cartera entera, sino dentro de cada grupo de valores homogéneos: mismo emisor, misma naturaleza, mismos derechos. En cristiano, cada ISIN va por su cuenta.
Tus acciones de una empresa hacen su cola. Tu ETF global hace otra cola distinta. Que hayas comprado los dos el mismo día es irrelevante: no se mezclan.
Dentro de cada cola, el orden es sagrado: la primera participación que entró es la primera que sale.
El ejemplo, con tres lotes
Llevas años aportando al mismo ETF. Tres compras, tres precios muy distintos:
La cuenta, a mano y sin trampa:
- Vendes 100 participaciones a 60 €: 6.000 €, menos 10 € de comisión de venta, quedan 5.990 € de valor de transmisión.
- El FIFO manda salir el lote de 2019, cuyo valor de adquisición fue 2.010 €.
- Ganancia: 5.990 menos 2.010 = 3.980 €. Al 19% (el primer tramo del ahorro en 2026), 756,20 € de impuesto.
Ahora la parte que escuece. Si hubieras podido señalar con el dedo el lote de 2025, la ganancia habría sido de 980 € y la cuota de 186,20 €. 570 euros de diferencia por una decisión que no es tuya.
No es que el FIFO sea injusto. Es que existe, y mucha gente vende creyendo que está haciendo otra cosa.
La consecuencia práctica que nadie te avisa
Si llevas años comprando poco a poco y el mercado ha ido subiendo, tus lotes antiguos son los baratos. Por tanto, cada venta parcial que hagas arrastra el precio de compra más bajo de toda tu cartera y genera la plusvalía más gorda posible.
Dicho de otra forma: el inversor constante y paciente es, fiscalmente, el que peor lo tiene cuando empieza a vender por trozos. Premio a la disciplina, factura al canto.
Esto tiene tres implicaciones muy concretas:
- Vender "solo un poco" no es una operación pequeña. Puede ser tu operación más cara del año.
- Cuando calcules cuánto necesitas vender para sacar 10.000 € netos, acuérdate de que el impuesto se calcula sobre la ganancia del lote viejo, no sobre la del último.
- Si vas a vender con pérdidas a propósito, el FIFO puede estropearte el plan: si tu posición tiene lotes antiguos en ganancia, la venta parcial no aflora ninguna pérdida. El manual completo está en las reglas de compensación.
Qué entra en el valor de adquisición
Aquí se deja dinero por pereza. El valor de adquisición no es solo el precio del activo:
- Suma el importe pagado más los gastos y tributos inherentes a la compra: comisión del bróker, canon de bolsa, gastos de custodia asociados a la operación.
- Resta, en el lado de la venta, los gastos inherentes a la transmisión que pagues tú: la comisión de venta y su canon.
En el ejemplo son 20 € entre las dos puntas, calderilla. Pero en una cartera con quince años de operaciones y comisiones de 8 o 10 € cada una, la suma es real y siempre juega a tu favor, porque sube el coste y baja la ganancia declarada.
Los intereses de un préstamo con el que hayas comprado no cuentan como mayor valor de adquisición. Y sí, hay que guardar los justificantes: quien no tiene el papel, no tiene el gasto.
Dónde se complica: el mismo ETF en dos brókers
Aquí viene el matiz que casi nunca aparece en los resúmenes.
La ley habla de los valores homogéneos del contribuyente, sin decir nada de dónde los tienes depositados. Pero tu bróker solo ve lo que hay en su casa, así que aplica el FIFO con su propia foto parcial. Si tienes el mismo ETF en dos entidades, cada informe te cuadrará por separado y ninguno de los dos verá la cola completa.
Traducción práctica: los papeles que te llegan pueden no reflejar tu situación real, y el que responde ante Hacienda eres tú.
Qué hacer si estás en ese caso:
- Llevar tu propio registro de lotes por ISIN, con fecha, cantidad, precio y comisiones. Un histórico bien montado vale más que cualquier resumen anual. Es exactamente el trabajo que hace por dentro el gestor fiscal de Argos Terminal, porque a mano se acaba abandonando en marzo.
- Evitar duplicar el mismo ISIN en varias entidades si puedes, sobre todo con posiciones grandes.
- Si los importes son serios, preguntar a un asesor cómo declararlo. Este es de los puntos donde una consulta se paga sola.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que "voy a vender un poco para tener liquidez" es una frase que puede costarte varios cientos de euros más de lo que calculaste, porque el trozo que sale no es el que tú imaginabas.
Y en que el orden de compra importa. Con un fondo tradicional puedes reordenar la partida sin peaje mediante los traspasos entre fondos, que conservan la antigüedad y el valor de adquisición. Con acciones y ETF, no: cada venta pasa por caja, según explica el IRPF del ahorro.
El momento honesto
En otros países se calcula con precio medio, o incluso te dejan elegir el lote. Aquí no. Y eso significa que hay una parte de la optimización fiscal que sencillamente no está disponible: no puedes elegir vender lo caro para pagar menos.
Un aviso más, de los que salen caros: si reinviertes manualmente los dividendos de un ETF de distribución, cada reinversión es una compra nueva que entra al final de la cola y activa el reloj de la regla de los dos meses si andas vendiendo con pérdidas por ahí.
Y lo de siempre: esto es divulgación con el marco español a la vista, no un cálculo firmado sobre tu cartera. Si tu historial trae splits, canjes, herencias o una fusión de por medio, el coste de los lotes se recalcula y ahí conviene una revisión profesional.
En tu cartera no vendes lo que tú decides. Vendes lo que decidió tu yo de hace diez años.
Preguntas frecuentes
¿Puedo elegir qué acciones vendo para pagar menos impuestos?
No. El IRPF español impone el FIFO para valores homogéneos: se consideran transmitidas las adquiridas en primer lugar. Aunque tu bróker te muestre las posiciones separadas por lotes o te deje marcar una, a efectos fiscales sale siempre la más antigua. Elegir el lote no es una opción disponible en España.
¿El FIFO se aplica también a fondos de inversión y criptomonedas?
En los fondos de inversión sí, participación por participación y fondo por fondo. En criptomonedas el criterio administrativo aplicado habitualmente también es el FIFO, moneda por moneda, aunque el detalle de cada operación (permutas, staking, comisiones de red) tiene su propia complicación y conviene contrastarlo.
¿Las comisiones del bróker reducen la ganancia que declaro?
Sí. Los gastos inherentes a la compra suman al valor de adquisición y los inherentes a la venta restan del valor de transmisión, así que ambos reducen la ganancia patrimonial. Guarda los justificantes de cada operación: sin documentación, ese gasto no lo puedes sostener si te lo preguntan.
Deja de calcular esto a mano
El gestor fiscal de Argos genera tu informe con tus operaciones reales: ganancias, pérdidas compensables y lo que va a cada casilla.
Sigue por aquí
¿Te gusta este contenido?
Déjame tu correo aquí y recibe la «nius» cada día en tu buzón. Economía y finanzas sin tonterías.