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Opciones · Riesgo

Comprar o vender opciones: los dos lados de la mesa

El comprador paga una prima y arriesga como mucho lo que pagó. El vendedor la cobra y asume una obligación que puede costarle mucho más. Dos negocios distintos, con riesgos que no se parecen en nada.

Por Raimond ·

Comprar y vender opciones son dos negocios distintos, no dos versiones del mismo. El comprador paga una prima, adquiere un derecho y arriesga como máximo lo que pagó. El vendedor cobra esa prima, asume una obligación y, si vende descubierto, puede perder mucho más de lo que cobró.

Esa es la definición limpia. Ahora vamos con la letra que casi nunca se lee.

Dos sillas y una póliza

Piensa en el seguro del coche. En esa mesa hay dos personas.

Tú, que pagas 300 euros al año y esperas no usarlo nunca. Y la aseguradora, que cobra esos 300 euros de mil clientes y espera que casi ninguno los use.

Tú pagas poco y, el día que hay un siniestro, cobras mucho. La aseguradora cobra poco de cada uno, muchísimas veces, y el día del siniestro paga mucho.

Ninguna de las dos sillas es mejor. Son negocios con matemáticas opuestas y con temperamentos opuestos. En opciones pasa exactamente lo mismo: el comprador es el asegurado y el vendedor es la compañía.

Con un detalle que conviene no olvidar: la compañía de seguros tiene un departamento de riesgos, reservas, reaseguro y miles de pólizas repartidas. Tú, en tu cuenta de bróker, tienes lo que tienes.

El comprador: paga, tiene derecho, se equivoca a menudo

Compras una call o una put y pagas una prima. Con eso adquieres un derecho, no una obligación: si el día del vencimiento no te interesa ejercer, no ejerces y se acabó.

El perfil típico de quien compra opciones es acertar pocas veces y cobrar bien cuando acierta. El problema no es perder: es que perder el 100% de lo puesto es un desenlace corriente, y hay que poder digerirlo muchas veces seguidas sin que el plan salte por los aires.

El vendedor: cobra, se obliga, y suele acertar

Vendes una call o una put y cobras la prima en el momento. A cambio te comprometes: si el comprador ejerce, tú entregas.

Mira los cuatro perfiles juntos, que se entiende mejor de un vistazo que en tres párrafos:

Los cuatro asientos de la mesa: resultado al vencimiento acción a 100, strike 100, prima 5 (por acción) Call comprada pagas 5 por el derecho a comprar a 100 0 pérdida máx. 5 sin tope conocido 100 105 Call vendida (descubierta) cobras 5 y te obligas a vender a 100 0 ganancia máx. 5 pérdida sin tope conocido 100 105 Put comprada pagas 5 por el derecho a vender a 100 0 máximo 95 si cae a cero pérdida máx. 5 95 100 Put vendida cobras 5 y te obligas a comprar a 100 0 ganancia máx. 5 pérdida máxima 95 si cae a cero 95 100 Ejemplo inventado y sin comisiones. Eje horizontal: precio de la acción al vencimiento (de 80 a 120). La línea de puntos marca el strike y el punto negro, el punto de equilibrio.

Fíjate en la asimetría de las dos columnas. A la izquierda, las pérdidas son un escalón: 5 y para de contar. A la derecha, la ganancia es un escalón y la pérdida es una rampa que sigue bajando fuera del papel.

La asimetría, con números y sin suavizar

Cada contrato del mercado americano cubre 100 acciones, así que esa prima de 5 son 500 euros en tu cuenta. Bien. Ahora la otra cara.

Put vendida, strike 100. Cobras 500 euros y te obligas a comprar 100 acciones a 100, es decir, a poner 10.000 euros si te asignan. Si la acción se hunde a 60, te quedas unas acciones que valen 6.000 habiendo comprometido 10.000 y cobrado 500: pérdida de 3.500. En el peor caso teórico, con la acción a cero, pierdes 9.500 euros por haber cobrado 500.

Call vendida descubierta, strike 100. Cobras los mismos 500 y te obligas a vender 100 acciones a 100 que no tienes. Si aparece una opa y la acción se va a 160, tienes que comprarlas a 160 para entregarlas a 100: 6.000 de pérdida menos los 500 cobrados, 5.500 euros. Y no hay ningún número en el que la acción se pare por reglamento. Por eso decimos que la pérdida no tiene un tope conocido, y por eso muchos brókers reservan esa operación a los niveles de permiso más altos o directamente no se la dan a un minorista.

No es prudencia excesiva. Es que ese lado de la mesa se puede llevar por delante toda la cuenta.

Las garantías: el dinero congelado y la llamada inoportuna

Cuando vendes una opción, el bróker no te deja hacerlo a crédito y confiando en tu palabra. Te exige garantías (el margen): un colchón de dinero bloqueado en la cuenta mientras la posición esté viva.

Y ese colchón no es fijo. Si el mercado se mueve en tu contra o la volatilidad se dispara, la exigencia sube. Entonces pasa una de dos: aportas más dinero o el bróker cierra la posición por ti.

Aquí está el detalle que casi nadie cuenta: eso ocurre justo en el peor momento posible. En pleno pánico, con las horquillas anchas, con precios malos, y a veces un día antes de que el mercado se dé la vuelta. Puedes tener razón en el fondo y aun así quedar fuera, porque el margen no espera a que tengas razón. Del tamaño de la posición depende casi todo, y por eso insistimos tanto en la gestión del riesgo.

Vender opciones se parece a vender seguros

Vuelve a la aseguradora, que ahora se entiende del todo.

Cobra 300 euros al año a mil clientes: 300.000 euros de primas. Casi todos los años hay unos pocos siniestros y el negocio funciona. Hasta que cae una granizada y 400 clientes reclaman 2.000 euros cada uno: 800.000 euros de golpe.

Con reservas, reaseguro y clientes repartidos por medio país, la compañía aguanta el año malo y sigue. Sin reservas y con todas las pólizas en el mismo pueblo, cierra.

Vender opciones es ese negocio. Puede ser razonable con la posición dimensionada, con el subyacente que aceptas tener y con dinero que no necesitas para nada más. Y es ruinoso si vas justo, porque cobras poco muchas veces y el día del granizo pagas todo junto. La versión doméstica y con red de este oficio son la call cubierta (vendes sobre acciones que ya tienes) y la put vendida con efectivo (con el dinero apartado de verdad para comprar). Con red tampoco es gratis, pero al menos sabes qué te puede tocar.

¿Y a ti en qué te afecta?

En que la pregunta correcta no es "¿qué lado gana más?", sino "¿qué lado puedo sostener yo?".

Comprando opciones vas a fallar muchas veces seguidas, con pérdidas pequeñas y conocidas, y necesitas la cabeza fría para no doblar la apuesta cada vez. Vendiendo opciones vas a acertar muchas veces seguidas, cobrando poco, y necesitas algo más difícil: no confundir esa racha con habilidad y no ir subiendo el tamaño justo antes del mes malo.

Ese es el punto de verdad. El vendedor no se arruina por no saber, se arruina por haberse acostumbrado a ganar.

La parte honesta

No te vamos a decir cuál es mejor, porque no lo sabemos y nadie lo sabe: depende del subyacente, del momento y, sobre todo, de tu balance.

Lo que sí está claro es lo que no se debe hacer. Vender opciones descubiertas para "cobrar una rentita" con una cuenta pequeña no es un negocio, es aceptar el papel de aseguradora sin tener reservas. Y comprar opciones baratas para recuperar lo perdido tampoco es un plan, es una lotería con cronómetro.

Esto es divulgación, no asesoramiento. Aquí explicamos el mecanismo para que lo entiendas antes de arriesgar dinero, y para eso está el simulador del módulo Options Lab de Argos Terminal, con cuenta de práctica y sin dinero real.

En esta mesa nadie regala nada: uno cambia dinero por tranquilidad y el otro cambia tranquilidad por dinero.

Preguntas frecuentes

¿Es más rentable vender opciones que comprarlas?

Se gana más a menudo, que no es lo mismo. Vendiendo cobras cantidades pequeñas con mucha frecuencia y asumes pérdidas grandes de vez en cuando; comprando pierdes pequeño casi siempre y ganas fuerte de tarde en tarde. Cambia el reparto del resultado, no la existencia del riesgo.

¿Cuánto puedo perder vendiendo una opción?

Mucho más que la prima cobrada. Con una put vendida, el tope es que la acción caiga a cero (en el ejemplo, 9.500 euros por contrato tras haber cobrado 500). Con una call descubierta no hay tope conocido, porque no existe un límite al que la acción deje de subir.

¿Qué son las garantías que me pide el bróker?

Es el dinero que te bloquea mientras mantienes una posición vendida, para responder de la obligación que has asumido. Se recalcula a diario y sube si el mercado se mueve en tu contra o la volatilidad repunta. Si no lo cubres, el bróker puede cerrar tu posición sin preguntarte y al precio que haya.

Practica esto sin arriesgar un euro

Options Lab es el simulador de opciones de Argos: cadenas reales, ticket estilo bróker y una cuenta de papel para equivocarte gratis.

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