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La put vendida con efectivo: comprar barato o cobrar por esperar

Vender una put dejando apartado el dinero para comprar las acciones es cobrar por esperar a un precio que ya te parecía bien. Qué ganas, qué te puede tocar y por qué sin ese efectivo es otra operación muy distinta.

Por Raimond ·

Una put vendida con efectivo (cash secured put) es vender una put y dejar apartado en la cuenta todo el dinero necesario para comprar las cien acciones si te asignan. Cobras la prima por adelantado y te comprometes a comprar al strike. Ese efectivo separado es lo que convierte la operación en algo razonable.

Esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos con una pieza de jamón encima de la mesa.

El trato del puesto del mercado

En el puesto del mercado hay una pieza que te gusta. Hoy vale cien euros y a ti te parece cara.

El del puesto tiene su propio miedo, que es el contrario que el tuyo: que el precio baje y se le quede la pieza colgada del gancho.

Así que hacéis un trato. Tú le dices: si dentro de tres meses esto se pone por debajo de noventa y cinco, yo te lo compro a noventa y cinco, pase lo que pase. Y él te paga dos euros hoy, en mano, por dejar dada esa palabra.

Ahora viene la parte que casi nadie cuenta. Para que tu palabra no sea palabrería, metes los noventa y cinco euros en un sobre, lo dejas en el cajón y no lo tocas hasta que se cumpla el plazo.

Ese sobre es toda la diferencia. Con sobre, la operación es un compromiso que puedes cumplir. Sin sobre, es una promesa que has vendido a crédito y que te va a explotar justo el día que la reclamen.

El ejemplo con números redondos

Los números son inventados y están elegidos para que la aritmética se vea a simple vista. Nada de empresas reales con precios reales, que envejecen mal.

La acción cotiza a 100 €. Vendes una put con strike 95 y vencimiento dentro de tres meses. La prima está a 2 € por acción.

Un contrato de opciones sobre acciones equivale, como estándar en el mercado americano, a cien acciones. Traducción a tu cuenta: entran 200 € hoy, y apartas 9.500 € (95 × 100) que dejan de existir para cualquier otra cosa.

Cómo puede acabar la película:

El punto de equilibrio sale de una resta que haces de cabeza: strike menos prima, 95 menos 2.

Put vendida con efectivo: strike 95, prima 2 €, un contrato de 100 acciones +200 € 0 € -500 € -1.000 € -1.300 € 80 85 90 95 100 105 precio de la acción al vencimiento (€) Si acaba en 90, te asignan: compras a 95, coste efectivo 93. Y si se hunde a 60, compras igual a 95: 3.300 € de pérdida latente. Por encima de 95 te quedas los 200 €. equilibrio 93 strike 95 Ejemplo inventado, sin comisiones ni impuestos y mirando solo el día del vencimiento. No es una recomendación de operación.

Fíjate en la forma, que es la firma de esta operación: un techo plano y bajito a la derecha (nunca ganas más de 200 €) y una rampa que baja hacia la izquierda según cae la acción. Ganancia pequeña y conocida, pérdida grande y variable.

Cobrar por esperar a un precio que ya te gustaba

Si tuvieras que resumir la estrategia en una línea, sería esta: cobrar por esperar a comprar a un precio que ya te parecía bien.

No es un truco para generar dinero de la nada. Es ponerle precio a una decisión que ya habías tomado. Tú querías esas acciones a 95. Vas a esperar de todas formas. La put convierte esa espera en 200 € que entran hoy.

Y si la espera termina con la compra, no ha fallado nada: ha funcionado exactamente como estaba escrito. Conviene entender antes cómo va la asignación y el ejercicio, porque el día que te toca no hay negociación posible.

La condición innegociable

Solo tiene sentido si de verdad querrías esa acción a ese precio y con ese dinero.

Hay una prueba casera para saberlo. Imagina que mañana te asignan y te encuentras las cien acciones en la cartera. Si tu reacción es "bien, ya está dentro lo que quería tener", la operación era coherente. Si tu reacción es "vaya, ahora qué hago yo con esto", nunca fuiste un comprador: eras un cobrador de primas, y eso es una apuesta disfrazada de plan.

Dos avisos prácticos del mismo párrafo, que aquí las ventajas y los riesgos van juntos:

El escenario malo, contado entero

Ahora la parte fea, porque contarte solo la bonita sería venderte humo.

La acción publica algo horrible y se va a 60. No a 90: a 60.

Tu put de 95 se ejecuta igual. Compras cien acciones por 9.500 € que en el mercado valen 6.000. Descontando la prima cobrada, arrancas con 3.300 € de pérdida latente el primer minuto, sin haber hecho nada mal según el contrato.

Los 200 € cobrados no te consuelan. Y no vale el consuelo de "es que a mí me gusta la empresa a largo plazo", porque a 60 puede que la empresa ya no sea la que te gustaba: por eso ha caído.

El tope teórico de la pérdida es que la acción llegue a cero, es decir, 9.500 € por contrato habiendo cobrado 200. Acotada, sí. Pequeña, no.

Con el sobre o sin el sobre: la diferencia que arruina

Aquí está la línea que separa una operación adulta de un accidente esperando fecha.

Vender la put descubierta es exactamente el mismo compromiso, pero sin el dinero apartado. El bróker no te pide los 9.500 €: te pide unas garantías, una fracción del total. Y la cuenta parece decir que has cobrado 200 € gratis.

No los has cobrado gratis. Has firmado una compra de 9.500 € con el dinero de otro.

Vender opciones descubiertas puede generar pérdidas muy superiores a la prima cobrada, y hay que decirlo con todas las letras. En una put descubierta el tope es el cero de la acción. En una call descubierta no hay tope conocido, porque nadie ha escrito el número al que las acciones dejan de subir.

Y hay un segundo golpe, más silencioso: cuando el mercado cae, las garantías que te exigen suben. Es decir, te piden más dinero justo el día en que todo lo demás de tu cartera también vale menos. Ahí es donde la gente se arruina, no en el diagrama.

¿Y a ti en qué te afecta?

Aunque no vendas una put en tu vida, esto te enseña a leer una situación muy común.

Compara la operación con algo que sí has hecho: dejar puesta una orden limitada de compra a 95. Es la misma intención, con tres diferencias que conviene saber.

Uno: la put te paga 200 € por esperar, y la orden limitada no paga nada. Dos: la orden limitada compra en cuanto el precio toca 95 en cualquier momento, mientras que con la put lo normal es acabar comprando al vencimiento y solo si el precio está por debajo. Tres, y esta es la trampa: si la acción se dispara a 130 sin bajar, con la orden limitada te quedas fuera, y con la put te quedas fuera igual, pero con 200 € en el bolsillo y la sensación de haber perdido treinta euros por acción.

Esa sensación es real y es el peaje de la estrategia. Cobras poco y seguro; renuncias a mucho y posible.

El momento honesto

Esto no es un generador de ingresos, por mucho que se venda así.

Es una forma de entrar en una acción cobrando por la espera. El cobro es pequeño y frecuente. La factura es grande y rara. Y cuando llega, se lleva por delante muchas primas de golpe, porque el perfil es asimétrico por diseño.

Quien vende puts sin haber decidido antes qué tamaño está dispuesto a comprar termina construyendo una cartera por acumulación de accidentes: acciones que caen, asignadas una detrás de otra, todas compradas justo antes de seguir bajando. Por eso el asunto central no es la prima, sino el tamaño de la posición: un contrato son cien acciones, y cien acciones de casi cualquier cosa son mucho dinero.

Si te interesa el lado contrario del contrato, el de quien paga por protegerse, está contado en qué es una put. Esto es divulgación para que entiendas el contrato, no asesoramiento ni una invitación a vender nada.

Cobras por esperar, pero el que espera acaba comprando. Si no querías comprar, no estabas esperando: estabas apostando.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si me asignan las acciones?

Que compras cien acciones por contrato al precio del strike, con el efectivo que ya tenías apartado. En el ejemplo, 9.500 € por unas acciones que en el mercado pueden valer menos. Tu coste efectivo baja por la prima cobrada (93 € por acción), y a partir de ahí eres un accionista normal, con las subidas y las bajadas de siempre.

¿Es lo mismo que poner una orden limitada de compra?

Se parecen en la intención y se diferencian en tres cosas. La put te paga una prima por esperar; la orden limitada, no. La orden limitada compra en cuanto el precio toca tu nivel; la put suele resolverse al vencimiento. Y la put es un compromiso en firme durante todo el plazo, aunque cambies de idea por el camino.

¿Cuánto dinero necesito para vender una put con efectivo?

El strike multiplicado por cien, porque el contrato estándar son cien acciones. Con un strike de 95 son 9.500 € apartados de verdad, no disponibles para otra cosa. En acciones de precio alto o en índices, la cifra se dispara. Tu bróker en España, además, te pedirá un nivel de permisos concreto para operar opciones.

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