Ejercer es lo que hace quien compró la opción: usar su derecho. Ser asignado es lo que le pasa a quien la vendió: le toca cumplir la obligación. Al vencimiento, las opciones que acaban dentro de dinero se ejercen de forma automática, y la asignación se reparte por sorteo entre los vendedores.
Ya está dicho lo importante. Ahora, el día que te toca, paso a paso y sin dramatismos.
La promesa firmada del coche
Firmas un papel con tu vecino: hasta final de mes, si él quiere, tú le vendes tu coche por 10.000 euros. Él te paga 200 por esa promesa.
Fíjate en quién manda. Decide él, no tú. Tú ya cobraste y ahora esperas.
El día 28 el coche vale 12.000 en el mercado. Tu vecino llama, y con toda la razón: quiere el coche. No te llama para hablarlo, te llama para recogerlo. Tú entregas el coche y recibes 10.000 euros, aunque valga 12.000, porque eso es exactamente lo que prometiste.
Eso es una asignación. No hay negociación, no hay recurso y no hay sorpresa técnica: hay un papel que firmaste tú.
Y ahora imagina que no eres el único que firmó ese papel: sois veinte propietarios con la misma promesa vendida y esta semana solo cinco compradores reclaman su coche. La gestoría que lleva los papeles sortea a cuáles de los veinte les toca entregar. En opciones, esa gestoría es la cámara de compensación, y ese sorteo es exactamente la asignación.
Ejercer, asignar y el sorteo
Repartamos los papeles, que es la única parte que hay que memorizar:
- Quien compró (call o put) tiene el derecho. Puede ejercer o no ejercer, y ese es todo su poder de decisión.
- Quien vendió tiene la obligación. No elige nada: espera a ver si le asignan.
- La cámara de compensación recibe los ejercicios, los reparte entre las posiciones vendidas abiertas y avisa a los brókers. El reparto es aleatorio, así que ser asignado no significa que hayas hecho nada mal ni que nadie te haya elegido a ti.
Puedes llevar la posición varios días sin que pase nada y encontrarte la asignación un lunes por la mañana. No hay aviso previo, ni llamada de cortesía.
El ejercicio automático (y por qué pilla a tanta gente)
Esta es la parte que más sustos da, y es la más sencilla de todas.
En el mercado americano, las opciones que llegan al vencimiento dentro de dinero se ejercen de forma automática, salvo que se dé una instrucción contraria. Y "dentro de dinero" significa dentro de dinero, aunque sea por un céntimo. Tu call de strike 105 con la acción cerrando en 105,02 se ejerce sola.
Quien se olvidó de la posición porque "total, ya no vale nada" se encuentra el lunes con acciones que no pidió, con un cargo que no esperaba o con las dos cosas. La opción no se evapora por desinterés: si acaba dentro de dinero, alguien entrega y alguien paga.
Qué tiene que haber en tu cuenta ese día
La entrega es física de verdad: se mueven títulos y se mueve dinero.
- Si te asignan una put vendida, compras las acciones al strike. Necesitas el efectivo. Con strike 95 y una prima cobrada de 2, si la acción acaba en 88 pagas 9.500 euros por 100 acciones que valen 8.800. Tu coste real es 93 por acción (el strike menos la prima), o sea 9.300 euros, y arrancas con 500 euros de pérdida latente. Puede estar bien si querías esas acciones a ese precio, y puede ser un problema serio si la caída no ha hecho más que empezar.
- Si te asignan una call vendida, entregas las acciones al strike. Necesitas tenerlas. Si las tienes, eso es una call cubierta y es la versión tranquila: con 100 acciones compradas a 100 y una call de strike 105 vendida por 3, la entrega te deja 8 por acción (800 euros), aunque la acción haya subido hasta 112 y te pierdas esa parte del viaje.
- Si no las tienes, el bróker las compra por ti al precio que haya en ese momento, y esa factura puede ser cualquiera. En una call descubierta la pérdida no tiene un tope conocido, y esto es justo el día en que aparece.
Cuando falte efectivo o falten títulos, el bróker no te llama para consultarte: liquida lo que haga falta y luego te lo cuenta.
La asignación anticipada: cuándo ocurre de verdad
En las opciones de estilo americano, el comprador puede ejercer cualquier día, no solo al final. Suena inquietante y en la práctica casi nunca pasa, por un motivo muy simple.
Ejercer antes de tiempo tira a la basura todo el valor temporal que le queda a la opción. Si el contrato vale 6 en el mercado y ejercerlo hoy da 5, lo racional es venderlo por 6, no ejercerlo. Por eso el ejercicio anticipado es raro.
Ahora, cuándo deja de ser raro:
- Opciones muy dentro de dinero, cuyo valor temporal ya es casi cero. Sin valor temporal que perder, ejercer deja de ser un disparate.
- Alrededor del reparto de un dividendo, el caso clásico en las calls. Si a una call muy dentro de dinero le quedan 0,10 de valor temporal y la empresa va a pagar 0,60 de dividendo, a quien la tiene comprada le compensa ejercer el día anterior a la fecha de corte para cobrarlo. Si estabas al otro lado, entregas las acciones antes del dividendo y no lo cobras.
Fuera de esos casos, puedes dormir razonablemente tranquilo. Y si operas contratos de estilo europeo, como suelen ser los de índices, ni eso: solo se pueden ejercer el día del vencimiento, como explicamos en americanas y europeas.
Efectivo o títulos: índices frente a acciones
Hay dos formas de cerrar la historia, y conviene saber cuál te aplica antes de operar.
Entrega física: es lo habitual en las opciones sobre acciones. Cambian de manos 100 títulos por contrato y el dinero correspondiente. Acabas con acciones en cartera, o sin ellas.
Liquidación por diferencias: es lo habitual en las opciones sobre índices. Nadie te entrega un índice, por razones evidentes. Se calcula la diferencia y se abona o se carga en efectivo. Es más limpio, no te deja posiciones inesperadas y evita el problema de tener que reunir los títulos.
Y un recordatorio incómodo pero útil: cada una de estas entregas es una operación con sus consecuencias fiscales, un asunto con reglas propias que tratamos en la fiscalidad de las opciones.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que el vencimiento no es un trámite administrativo. Es el día en el que un contrato se convierte en acciones y en dinero de verdad.
Si no quieres la entrega, tienes dos salidas y las dos se toman antes, no ese viernes por la tarde:
- Cerrar la posición: compras lo que vendiste (o vendes lo que compraste) y te quedas con la diferencia. Se acabó el contrato y se acabó la obligación.
- Rolar: cierras el contrato que vence y abres otro más adelante, a veces con otro strike. Ojo, que rolar por costumbre es la forma más elegante de no reconocer que la operación salió mal.
Y si sí quieres la entrega, que es un caso perfectamente legítimo, asegúrate de tener el dinero o los títulos en la cuenta antes de que llegue el día. No después.
La parte honesta
Hay una zona donde nadie te puede decir qué va a pasar: cuando la acción cierra pegadísima al strike.
Ahí la asignación es un si acaso. Puede que te asignen, puede que no, puede que te asignen solo una parte de tus contratos, y lo sabrás cuando abra tu bróker. Si tenías la posición cubierta con otra, puedes despertarte el lunes con una pata suelta y con una exposición que no habías elegido. Es lo que en la mesa se llama, con mucho cariño, la lotería del vencimiento.
Por eso la práctica sensata no es adivinar, es no llegar ahí sin decidir. Esto es divulgación, no asesoramiento, y aquí lo que nos interesa es que entiendas el mecanismo antes de que el mecanismo te entienda a ti. Si quieres ver cómo se comportan estas entregas sin arriesgar un euro, el módulo Options Lab de Argos Terminal tiene una cuenta de práctica precisamente para eso.
Quedarte mirando el vencimiento sin plan es la forma más común de convertir una posición manejable en un susto.
Preguntas frecuentes
¿Me pueden asignar sin avisarme?
Sí. La asignación se comunica cuando ya ha ocurrido, normalmente antes de la apertura del día siguiente. La cámara de compensación reparte los ejercicios entre las posiciones vendidas de forma aleatoria, así que no depende de tu bróker ni de nada que puedas hacer. La única prevención real es cerrar o rolar antes.
¿Qué pasa si no tengo el dinero o las acciones cuando me asignan?
El bróker resuelve la entrega por su cuenta: compra los títulos que faltan o vende otras posiciones para cubrir el efectivo, y lo hace al precio de mercado del momento, que suele ser el peor posible. Además pueden aplicarse intereses o comisiones. Nunca conviene llegar a esa situación.
¿Me interesa ejercer una opción antes del vencimiento?
Casi nunca. Ejercer destruye el valor temporal que le queda al contrato, así que suele salir mejor venderlo en el mercado y recuperar ese valor. La excepción típica son las opciones muy dentro de dinero cuando hay un dividendo por medio y el importe del dividendo supera lo que queda de valor temporal.
Practica esto sin arriesgar un euro
Options Lab es el simulador de opciones de Argos: cadenas reales, ticket estilo bróker y una cuenta de papel para equivocarte gratis.
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