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Iron condor: cobrar porque no pase nada (y lo que cuesta cuando pasa)

Cuatro opciones del mismo vencimiento para cobrar una prima si el precio se queda dentro de un rango. Gana en el escenario más frecuente y arriesga más de lo que puede ganar. Ejemplo con números redondos.

Por Raimond ·

Un iron condor combina cuatro opciones del mismo vencimiento: un spread bajista con calls por encima del precio y un spread alcista con puts por debajo. Cobras prima por los dos lados y ganas si el precio se queda dentro del rango. Si se sale, las dos opciones compradas ponen un tope a la pérdida.

Esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos con una barbacoa de pueblo.

La peña que asegura la barbacoa

Cada agosto, tu pueblo hace una barbacoa. Y tú, que eres de los espabilados, propones un trato a los vecinos.

Por veinte euros cada uno, si el día se estropea, tú pones la comida. Si llueve y hay que suspender, pagas tú. Si cae una ola de calor de las que dejan la plaza vacía, pagas tú también. Aseguras los dos extremos.

La mayoría de los años el tiempo es el de siempre, nadie te reclama nada y el dinero se queda donde está. En tu bolsillo.

Y como espabilado no significa temerario, tú a tu vez llegas a otro acuerdo con el bar del pueblo: si el desastre es histórico, la factura no te pasa de trescientos euros. Ese segundo acuerdo es tu red.

Ya está. Acabas de montar un iron condor. Cobras por asegurar que no pasará nada raro, por los dos lados, y compras un tope para que el año malo no te lleve por delante.

Cómo se construye: cuatro patas, un vencimiento

Todo el aparato son dos operaciones que ya conoces, pegadas:

Las dos opciones vendidas son las que cobran. Las dos compradas son el seguro de tu seguro: cuestan dinero y son las que convierten una obligación sin techo en una pérdida con un número escrito.

Sin esas dos alas compradas esto no sería un condor, sería vender opciones descubiertas. Y ahí la pérdida puede superar con mucho la prima cobrada, sin tope conocido en el lado de las calls.

El ejemplo con números redondos

Números inventados y elegidos para que la aritmética se vea a simple vista.

La acción cotiza a 100 €. Con un mismo vencimiento:

Sumando lo que cobras y restando lo que pagas, te quedan 2 € por acción netos. Como el contrato son cien acciones, entran 200 € en tu cuenta.

De ahí salen las cuatro cifras que definen la operación:

Iron condor: vendes la put de 90 y la call de 110, compras la de 85 y la de 115 +200 € +100 € 0 € -100 € -200 € -300 € 80 85 90 95 100 105 110 115 120 compras la put de 85 · vendes la de 90 · vendes la call de 110 · compras la de 115 precio de la acción al vencimiento (€) hoy: 100 beneficio máximo 200 € pérdida máxima 300 € pérdida máxima 300 € equilibrio 88 equilibrio 112 Arriesgas 300 € para ganar 200 €. Ejemplo inventado, sin comisiones ni impuestos y mirando solo el día del vencimiento. No es una recomendación de operación.

Lo que estás vendiendo de verdad

No estás vendiendo opciones. Estás vendiendo tranquilidad.

Al otro lado del contrato hay gente que quiere protegerse de que la acción se desplome y gente que quiere apostar a que se dispara. Tú les cobras a los dos por firmar que eso no va a pasar antes de una fecha.

Y aquí está el atractivo evidente, el que engancha a todo el mundo: la mayor parte del tiempo, en la mayor parte de los activos, no pasa nada. Las acciones se pasan semanas enteras dando vueltas alrededor del mismo precio mientras el mundo sigue girando. Un iron condor gana en ese escenario, que es el más frecuente.

Cobrar por lo más frecuente suena a negocio redondo. Aguanta un párrafo más.

El problema estructural: arriesgas 300 para ganar 200

Mira la aritmética de la operación, que es la que manda por encima de cualquier opinión sobre el mercado.

Pones 300 € en riesgo para ganar 200. Simplificando (en la vida real hay resultados intermedios, no solo el máximo y el mínimo), para quedarte igual que estabas necesitarías que seis de cada diez operaciones acabaran en el máximo beneficio. Y eso antes de comisiones.

Traducido a la barbacoa: cada año de tromba se lleva año y medio de veranos buenos.

Ahora imagina una racha mala, de esas que no avisan. Tres máximos de pérdida seguidos son 900 €, que necesitan cuatro operaciones y media perfectas solo para volver al punto de partida. Meses de primas pequeñas borrados por unas pocas semanas raras.

Eso es una pérdida asimétrica, y no es un defecto de este condor concreto: es su forma. Ganas poco muchas veces y pierdes bastante pocas veces. El resultado final depende de que la segunda parte de la frase sea de verdad poco frecuente, y eso no lo decides tú.

Por qué importa la volatilidad implícita del día que abres

La prima que te pagan no es un número caprichoso: depende del miedo que haya en el mercado ese día.

Con la volatilidad implícita alta, por la misma anchura de alas te pagan más, y esa prima mayor separa los puntos de equilibrio. Con la volatilidad por los suelos, te pagan una miseria por asumir exactamente el mismo riesgo de 300 €. Para saber si lo que pagan hoy es mucho o poco comparado con la historia del propio activo está el IV rank y el percentil.

El matiz honesto, porque aquí no vendemos humo: que la volatilidad esté alta no es dinero gratis. Está alta porque el mercado espera movimientos grandes, y a veces acierta. Cobrar más por asegurar una casa en zona de inundación no te convierte en más listo, solo en mejor pagado.

La gestión es donde se decide el resultado

Aquí está la diferencia entre entender la estrategia y saber llevarla.

El error clásico del novato es abrir el condor y dejarlo correr hasta el último día, a ver qué pasa. Es justo lo peor, porque cerca del vencimiento la posición se vuelve nerviosa: cualquier movimiento pequeño de la acción mueve el resultado de forma brutal. Ese comportamiento tiene nombre y está explicado en gamma, la aceleración que sorprende cerca del vencimiento.

Los últimos euros de la prima son los más caros de recoger. Estás agachándote a por monedas sueltas en la carretera, justo cuando pasan los coches.

Por eso quien opera esto en serio decide antes de abrir dos cosas: en qué punto cierra la posición aunque no haya llegado el vencimiento, y qué hace si el precio se acerca a uno de los strikes vendidos. No es una recomendación de operación, es la descripción de lo que significa gestionar: tener el plan escrito antes de que el mercado te pregunte.

Un aviso más, del mismo párrafo: con opciones americanas, las dos patas vendidas se pueden ejercer antes de tiempo, sobre todo si se meten en el dinero o si hay dividendo por medio. La red sigue estando, pero te levantas con acciones en la cuenta y una posición que ya no es la que montaste.

¿Y a ti en qué te afecta?

En que cuatro patas son cuatro horquillas y cuatro comisiones, y eso se paga con la prima que has cobrado.

Suponiendo una horquilla de solo 0,10 € en cada opción, montar y deshacer el condor puede costarte hasta 0,80 € por acción entre las ocho operaciones. Son 80 € sobre los 200 que cobraste. Un 40% del premio, comido antes de que la acción se mueva un céntimo, y en contratos poco negociados la factura es peor.

Por eso este invento solo tiene sentido en subyacentes con mucha negociación. Y por eso, en una cuenta pequeña, la aritmética de las comisiones se come la estrategia entera aunque el mercado te dé la razón.

El momento honesto

El iron condor es, probablemente, la estrategia que más se vende por internet como generadora de ingresos. Cobras algo casi todos los meses, el gráfico es bonito y la sensación de estar haciendo algo inteligente es constante.

También es la que más rápido enseña lo que significa una pérdida asimétrica.

Nosotros no conocemos a nadie que se haya arruinado entendiendo un condor. Conocemos el patrón contrario: gente que cobró primas pequeñas durante meses, se confió, subió el tamaño porque "esto funciona" y devolvió el acumulado en dos semanas de mercado raro. El fallo no estuvo en la estrategia, estuvo en el tamaño, y de eso va la gestión del riesgo en opciones.

Esto es divulgación para que entiendas la estructura, no asesoramiento ni una invitación a montar nada. Si quieres ver cómo se comportan estas cuatro patas antes de arriesgar un euro, para eso están los simuladores con cadenas reales y cuenta de práctica.

Cobrar porque no pase nada funciona hasta el día que pasa algo. Y ese día no lo eliges tú.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se puede perder con un iron condor?

Como máximo, la anchura del ala mayor menos la prima cobrada. En el ejemplo, alas de 5 € y prima de 2 €: 300 € por contrato. Es una pérdida acotada gracias a las dos opciones compradas, pero es mayor que el beneficio máximo (200 €), así que una sola vez borra varias operaciones buenas.

¿Es una estrategia para generar ingresos mensuales?

Se vende así y conviene desconfiar de esa etiqueta. Cobras una prima pequeña con frecuencia y asumes una pérdida mayor de vez en cuando: el resultado depende de con qué frecuencia aparece esa pérdida, y eso no se controla. Nadie puede prometerte un porcentaje de acierto, y quien te lo prometa te está vendiendo otra cosa.

¿Qué pasa si el precio se sale del rango antes del vencimiento?

Que la posición empieza a perder, aunque todavía no de forma definitiva: hasta el último día conserva valor temporal y puede volver al rango. Ahí es donde entra la gestión, es decir, cerrar, ajustar una pata o asumir la pérdida según el plan que escribiste antes de abrir. Improvisar con la posición en contra es la parte cara.

Practica esto sin arriesgar un euro

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