Las griegas son las sensibilidades del precio de una opción: números que responden a la pregunta "si cambia esto, cuánto cambia lo que vale mi contrato". Las cuatro que usarás son delta (el precio del subyacente), gamma (la aceleración), theta (el paso del tiempo) y vega (la volatilidad).
Esa es la definición de manual. Ahora te lo contamos con el coche.
Cuando conduces, delante tienes cuatro o cinco agujas. El velocímetro, las revoluciones, la gasolina y la temperatura del motor. Ninguna te dice si vas a llegar a Cuenca. Todas juntas te dicen en qué estado vas.
Y ya sabes cómo acaba el que solo mira el velocímetro: en el arcén, con el capó abierto y una humareda que se ve desde el pueblo de al lado. No iba rápido. Iba desinformado.
Las griegas son ese salpicadero. Cada aguja mide una cosa distinta que puede fastidiarte el viaje, y ninguna de ellas es la dirección del mercado.
Sensibilidades, no jeroglíficos
Una opción no vale lo que vale por un motivo, sino por cuatro a la vez: dónde está el activo, cuánto queda hasta el vencimiento, cuánto movimiento espera el mercado y (muy de lejos) cuánto rentan los tipos de interés.
Cada griega aísla uno de esos factores y responde a la misma pregunta con distinto sujeto: si esto se mueve una unidad y todo lo demás se queda quieto, cuánto se mueve mi prima. Nada más. Ni predicen, ni recomiendan, ni saben nada del futuro.
Las cuatro agujas que importan
Una frase para cada una y seguimos:
- Delta es la dirección: cuánto se mueve tu opción cuando se mueve el activo. La desarrollamos en delta.
- Gamma es la aceleración: cuánto cambia la delta según se mueve el precio. Es la griega que hace que una posición tranquila deje de serlo en media hora.
- Theta es el tiempo: lo que se evapora cada día que pasa sin que ocurra nada. El cubito de hielo al sol de theta.
- Vega es la volatilidad: cuánto cambia tu prima cuando cambia el nerviosismo del mercado, aunque el precio no se mueva. La cuenta entera está en vega.
Y una quinta invitada, rho, que mide la sensibilidad a los tipos de interés. Existe, se calcula y en posiciones de días o semanas casi nunca decide nada. Que sepas que está.
Puedes acertar la dirección y perder dinero
Este es el momento en el que las griegas dejan de ser un adorno académico. Ejemplo inventado, con números redondos.
Compras una call de strike 100 sobre una acción que cotiza a 100. Pagas 5,00 € de prima, que con el multiplicador de 100 acciones son 500 € de tu cuenta.
Al día siguiente la acción sube a 102. Has acertado. Y tu opción vale 4,20 €.
Has ganado la apuesta y has perdido 80 € por contrato. Aquí está el desglose:
- Delta 0,50: la acción sube 2 €, así que la prima gana 1,00 €.
- Vega 0,10: la volatilidad implícita se desinfla 15 puntos y la prima pierde 1,50 €.
- Theta 0,30: ha pasado un día y la prima pierde 0,30 €.
Ganas 1,00, pierdes 1,50 y pierdes 0,30. Resultado: menos 0,80 € por acción, o sea 80 € por contrato. Acertaste la dirección y te ganó la partida otra aguja del salpicadero.
Ahí está la idea clave de todo el artículo: una posición en opciones no tiene un riesgo, tiene varios a la vez, y las griegas son el cuadro que te dice cuál es cuál. Sin ellas, cuando pierdes no sabes ni por dónde te ha entrado el agua.
Son una foto, no una escritura de propiedad
Las griegas de hoy no son las de mañana. Cambian solas, sin que tú toques nada, porque dependen del precio, del tiempo que queda y de la volatilidad, y esas tres cosas se mueven todo el rato.
Una delta de 0,30 puede ser de 0,55 mañana si la acción sube. Una theta pequeña se vuelve grande según se acerca el vencimiento. Por eso mirarlas una vez al abrir la posición y no volver a mirarlas es como consultar el parte meteorológico del lunes para salir a navegar el viernes.
Y cuidado con el otro lado de la mesa: si vendes en lugar de comprar, las griegas cambian de signo y con ellas cambia el mapa de peligros. Cobrar prima pone theta a tu favor, sí, pero también te deja expuesto a movimientos bruscos. Vender opciones descubiertas puede generar pérdidas muy superiores a la prima cobrada, y en una call descubierta sin límite conocido. Ninguna griega arregla eso: solo te avisa de que está ahí.
¿Y a ti en qué te afecta?
En que tu bróker ya te las da calculadas, en la propia cadena de opciones, y tú puedes seguir mirándolas como quien mira la letra pequeña de una hipoteca. Ahí está el problema.
No necesitas calcular ninguna griega a mano. Nadie las calcula a mano. Lo que sí necesitas, antes de abrir una posición, es poder contestar a estas cuatro preguntas mirando la pantalla:
- Si el activo se mueve un euro en mi contra, ¿cuánto pierdo? (delta)
- Si se mueve tres euros de golpe, ¿ese ritmo se acelera? (gamma)
- Si mañana no pasa absolutamente nada, ¿cuánto me cuesta ese día? (theta)
- Si el mercado se calma, ¿mi posición se desinfla? (vega)
Si sabes responder, entiendes tu posición. Si no, no estás invirtiendo ni especulando: estás rellenando una quiniela con productos apalancados.
El momento honesto
Las griegas salen de un modelo, y un modelo es una simplificación de la realidad hecha con supuestos que el mercado no siempre respeta. Son estimaciones, no leyes físicas. En un día de pánico, con las horquillas abiertas de par en par, los números del salpicadero pueden quedarse cortos justo cuando más los necesitas.
Tampoco son una brújula: ninguna griega te dice si vas a ganar. Te dice a qué estás expuesto. Es información sobre tu riesgo, no sobre el futuro. Y esto que lees es divulgación para entender el mecanismo, no una recomendación para operar.
Las griegas no te dicen qué va a pasar. Te dicen qué te va a pasar a ti si pasa.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta saber matemáticas para usar las griegas?
No. Los números los calcula el bróker y aparecen en la cadena, junto a cada contrato. Lo que hace falta es saber qué mide cada uno y en qué dirección te afecta según estés comprado o vendido. Entender las cuatro preguntas es asequible; deducir las fórmulas no le hace falta a nadie.
¿Cuál es la griega más importante?
Depende de la posición y del plazo. En una compra direccional a pocos días manda delta con gamma pisándole los talones. En una venta de prima a semanas vista, el protagonismo se lo reparten theta y vega. La respuesta útil es aburrida: la más importante es la que se te olvidó mirar.
¿Las griegas cambian si vendo en lugar de comprar?
Cambian de signo, y eso lo cambia todo. Comprado, el tiempo juega en tu contra y la calma también. Vendido, el tiempo juega a favor, pero un movimiento brusco te golpea de lleno. Vender descubierto puede costar mucho más que la prima cobrada, así que ahí el salpicadero se mira entero.
Practica esto sin arriesgar un euro
Options Lab es el simulador de opciones de Argos: cadenas reales, ticket estilo bróker y una cuenta de papel para equivocarte gratis.
Sigue por aquí
¿Te gusta este contenido?
Déjame tu correo aquí y recibe la «nius» cada día en tu buzón. Economía y finanzas sin tonterías.