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Strike y vencimiento: las dos coordenadas de toda opción

El strike es el precio pactado y el vencimiento es la fecha límite. Elegir uno u otro cambia por completo lo que pagas, lo probable que es acertar y el riesgo que asumes.

Por Raimond ·

Toda opción se define por dos coordenadas: el strike o precio de ejercicio (el precio al que tendrás derecho a comprar o a vender) y el vencimiento (la fecha en la que el contrato caduca). Elegir uno u otro cambia por completo el precio que pagas, la probabilidad de que la operación salga bien y el riesgo que asumes.

Hasta aquí el manual. Ahora la parte que de verdad cuesta dinero.

Quedar con el mercado: el sitio y la hora

Comprar una opción es quedar con el mercado. Y para quedar hacen falta dos cosas: un sitio y una hora.

El sitio es el strike. La hora es el vencimiento.

Si le dices a un amigo "quedamos", sin sitio y sin hora, no has quedado. Y si le dices "quedamos en el bar de la esquina dentro de tres meses", has quedado en algo razonable. El problema empieza cuando alguien queda a 300 kilómetros y pasado mañana, se lo apunta en la mano y se sorprende de que no aparezca nadie.

En la pantalla del bróker, esa cita imposible es la opción más barata de todas. Y por eso es la que más se compra.

El strike: cuanto más lejos, más barata

Una acción cotiza a 100. Miras cuatro calls que vencen dentro de 60 días. Números inventados y redondos, para ver la aritmética sin calculadora:

Una acción a 100: la misma call vale menos cuanto más lejos pones el strike 0 1 2 3 4 5 5,00 3,00 1,50 0,30 Barato no es ganga. Barato quiere decir poco probable. strike 100 strike 105 strike 110 strike 120 equilibrio 105 equilibrio 108 equilibrio 111,50 equilibrio 120,30 sube un 5% sube un 8% sube un 11,5% sube un 20,3% Ejemplo inventado: cuatro calls con el mismo vencimiento (60 días) sobre una acción que cotiza a 100.

El punto de equilibrio de una call comprada es el strike más la prima. Con strike 105 y prima 3, no empiezas a ganar hasta 108. Con strike 120 y prima 0,30, no empiezas a ganar hasta 120,30, o sea, un 20% por encima de donde está la acción hoy, y en 60 días.

Ahí está toda la lección: pagas menos porque es menos probable. El descuento no es una oferta, es una estimación.

Y ojo con la trampa del tamaño. En el mercado americano cada contrato cubre 100 acciones, así que con 300 euros compras un contrato del strike 105 o diez contratos del strike 120. Diez suenan a mucho más. Son diez billetes para la misma rifa improbable.

El vencimiento: lo que cuesta comprar tiempo

La segunda coordenada es la fecha. Y aquí el compromiso es transparente: pagas menos por poco tiempo y más por margen de maniobra.

Lo que casi nadie mira es que el tiempo no se vende a peso.

La misma call (strike 105) según el plazo que compres 0 2 4 6 1,00 2,10 3,00 5,20 7,40 De 7 días a 1 año hay 50 veces más tiempo. Y la prima solo se multiplica por 7. 7 días 30 días 60 días 180 días 1 año Ejemplo inventado con una regla aproximada: el precio del tiempo crece con la raíz del plazo, no en línea recta.

Traducción para lerdos: el tiempo tiene descuento por volumen. Comprar una semana es carísimo por día. Comprar un año sale barato por día, aunque el desembolso total sea mayor y, si te equivocas, sea más dinero el que se queda por el camino.

Recuerda que ese sobreprecio de las fechas lejanas es puro valor temporal: la parte de la prima que se evapora sola.

Semanales, terceros viernes y de largo plazo

En la cadena verás muchas fechas mezcladas. Se ordenan solas si sabes qué es cada una:

El error clásico del principiante

Entra en la cadena, ordena por precio, ve una call a 0,30 y piensa "por 30 euros lo intento".

Es el error de manual, y no porque sea poco dinero. Es que ese contrato solo vale algo si la acción sube un 20% en dos meses. Casi siempre no pasa, la prima se va a cero y la operación se pierde entera. Repetido veinte veces, esos "30 euros que no duelen" son 600 euros que sí duelen. Lo tienes en la lista de errores del novato, y es el número uno con diferencia.

La versión sana de la misma idea: primero decide en qué plazo crees que va a pasar lo que crees que va a pasar. Después mira los precios. Nunca al revés.

Qué le hace el calendario a las griegas

Las dos coordenadas no solo fijan el precio. Cambian el carácter de la posición.

Según se acerca el vencimiento, theta (el desgaste diario) se acelera y gamma (la aceleración del delta) se dispara. Una opción a tres meses es un animal tranquilo. Esa misma opción a tres días se mueve como un interruptor: pasa de no valer nada a valerlo todo con un movimiento pequeño del subyacente.

Eso corta por los dos lados. Al comprador le da un billete de lotería que casi siempre caduca. Y al vendedor le da una posición que puede volverse en contra en minutos: quien vende opciones descubiertas cerca del vencimiento puede perder mucho más que la prima cobrada, y en una call descubierta sin un tope conocido. Lo explicamos con calma en gamma.

¿Y a ti en qué te afecta?

En que la mayoría de las decepciones con opciones no vienen de fallar la dirección. Vienen de acertar la dirección con el sitio y la hora equivocados.

La acción sube, sí, pero un 6% cuando tu strike pedía un 12%. O sube el 12%, pero tres semanas después de que tu contrato se convirtiera en confeti. Tenías razón. Y perdiste igual.

Por eso la regla práctica es siempre la misma: elige la fecha primero, con el evento o el plazo en el que crees de verdad, y añade un margen porque las cosas tardan más de lo previsto. Después elige el strike, sabiendo que lo barato es barato por un motivo. Y solo entonces mira lo que cuesta.

La parte honesta

No existe la combinación buena. Existe la combinación coherente con lo que crees, y todas tienen su factura.

Cerca y a corto plazo cuesta caro y se derrite deprisa. Lejos y a largo plazo cuesta menos por día, pero inmoviliza más dinero, se mueve como un tren de mercancías y puede aburrirte hasta que cierras en el peor momento. Y si eliges vencimientos raros o strikes exóticos, aparece el coste invisible: casi nadie los negocia, la horquilla se ensancha y entrar o salir te cuesta un pellizco antes de empezar. Antes de operar nada, aprende a leer la cadena de opciones y a mirar el volumen, no solo el precio.

Esto es divulgación, no asesoramiento: aquí explicamos el mecanismo, y las decisiones (y las facturas) son tuyas.

Una opción no es una apuesta a que tienes razón. Es una apuesta a que tienes razón antes de una fecha concreta.

Preguntas frecuentes

¿Qué strike se elige cuando estás empezando?

No hay un número mágico, pero sí un criterio: cuanto más lejos del precio actual, más barata y menos probable. Los strikes muy alejados parecen una ganga y casi siempre acaban en cero. Empezar entendiendo opciones cercanas al precio, aunque cuesten más, enseña mucho más que coleccionar contratos improbables.

¿Por qué el vencimiento del tercer viernes es el más habitual?

Porque es el vencimiento estándar de los contratos mensuales tanto en el mercado americano como en el español. Al concentrar ahí el vencimiento de muchos contratos, esas fechas acumulan más volumen y más contrapartida, lo que suele traducirse en horquillas más estrechas y en menos sustos al entrar y al salir.

¿Es mejor comprar opciones a largo plazo para que no me pille el tiempo?

Alarga el plazo y reduces la presión del desgaste diario, pero pagas bastante más por contrato y arriesgas ese importe mayor. Además, las opciones muy largas reaccionan despacio a los movimientos del subyacente. Más tiempo compra tranquilidad, no acierto: si la tesis es mala, el plazo largo solo alarga la agonía.

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