Un collar consiste en tener las acciones, comprar una put para poner un suelo por debajo y vender una call para pagar esa put con la prima cobrada. El resultado queda encerrado entre dos precios: por debajo del suelo dejas de perder y por encima del techo dejas de ganar.
Esa es la definición. Ahora te lo contamos de verdad.
El seguro que te paga el vecino
Imagina que tienes un piso que se ha revalorizado mucho. No quieres venderlo todavía, pero tampoco quieres que un mal año del barrio se lleve por delante lo que has ganado.
Así que haces dos cosas.
Una: contratas un seguro que te garantiza un precio mínimo si el mercado se hunde. Duermes tranquilo, pero cuesta dinero.
Dos: le firmas al vecino una opción de compra. Si el piso pasa de cierto precio, se lo vendes a ese precio. Él te paga hoy por esa promesa, y con ese dinero pagas el seguro.
Resultado: la protección te ha salido gratis en dinero. Pero si el barrio se pone de moda y el piso se dispara, la parte de arriba ya no es tuya, es del vecino.
Eso es un collar. Y esa frase, "gratis en dinero", es la que hay que leer dos veces.
Las tres piezas, con números redondos
Ejemplo inventado, con cifras elegidas para que la aritmética se vea a simple vista y sin empresas reales, que envejecen mal.
Tienes 100 acciones compradas a 100 €, o sea 10.000 € en la posición. Y montas esto con vencimiento a tres meses:
- Compras una put de strike 90 por 3 € por acción. Te cuesta 300 €. Es tu suelo.
- Vendes una call de strike 110 por 3 € por acción. Cobras 300 €. Es tu techo.
Las dos primas se anulan. Coste neto de la protección: cero euros.
Cómo acaba la película, mirando solo el día del vencimiento:
- La acción se hunde a 75. Ejerces tu put y vendes a 90. Pierdes 1.000 € en vez de los 2.500 € que habrías perdido sin nada montado.
- La acción se queda en 103. No pasa nada de nada. Las dos opciones vencen, tú sigues con tus acciones y con 300 € de ganancia latente. La protección no te ha costado ni un euro.
- La acción se dispara a 130. Te asignan la call y vendes a 110. Ganas 1.000 €, que está muy bien, salvo por el detalle de que sin el collar habrías ganado 3.000 €.
Ahí está el trato, entero y sin adornos: has comprado un suelo de 1.000 € de pérdida máxima y lo has pagado con 2.000 € de subida a la que renuncias en ese escenario.
Mira el dibujo un momento, sin prisa. La línea gris de puntos es tu vida sin collar: sube y baja sin frenos. La línea azul es tu vida con collar: plana por abajo, plana por arriba, y libre solo en el pasillo del medio.
Qué estás haciendo en realidad
No has eliminado el riesgo. Lo has vendido.
Has cogido la parte de la subida que va más allá de 110, que es un activo con valor de mercado (por eso alguien paga 3 € por ella), y la has cambiado por un suelo bajo los pies. Es un trueque, no un truco.
Las dos piezas del collar tienen su propio artículo, porque cada una funciona sola: la put comprada es el seguro y la call cubierta es el alquiler que cobras por prometer que venderás. El collar es simplemente ponerlas a la vez, una pagando a la otra.
Para quién tiene sentido de verdad
No para el que quiere ganar más. Para el que ya ha ganado y quiere conservar. En concreto:
- El que tiene una posición demasiado grande. Esas acciones de la empresa donde trabajas, o el valor que se te ha triplicado y ahora es media cartera. El collar reduce el susto sin obligarte a vender de golpe.
- El que no quiere vender todavía por motivos fiscales. Vender realiza la ganancia y la ganancia tributa. Hay quien prefiere esperar a enero, o a un año en el que tenga pérdidas con las que compensar. El collar le compra ese tiempo.
- El que necesita ese dinero en una fecha concreta. La entrada de un piso dentro de seis meses no se puede dejar a la suerte de un trimestre malo.
Fuera de esos casos, el collar suele ser una forma elegante de complicarse la vida. Si crees de verdad que eso va a caer, la respuesta se llama vender, no montar tres patas.
El collar de coste cero (y por qué casi nunca sale a cero)
En nuestro ejemplo la put y la call valen 3 € cada una. Qué casualidad tan oportuna. En la pantalla real casi nunca ocurre.
El motivo tiene nombre: el skew. A la misma distancia del precio, las puts cuestan más caras que las calls, porque hay mucha más gente comprando protección que gente comprando subidas lejanas. El miedo se paga mejor que la codicia.
Traducido a tu collar: para cobrar los 3 € que te cuesta la put de 90, a lo mejor tienes que bajar el techo de 110 a 107. El suelo es el mismo, pero la habitación es más baja. Y esa es la servidumbre real del producto, mucho más que la comisión.
Súmale que cada pata tiene su horquilla, que cada operación tiene su comisión y que el "coste cero" del folleto se queda casi siempre en "coste pequeño". Nadie regala nada, y menos en una mesa donde el que está enfrente también ha hecho los deberes.
El aviso fiscal que a nadie le apetece leer
Si la acción sube y te asignan la call, no ha pasado nada raro: has vendido tus acciones a 110. Y una venta es una venta.
Eso significa ganancia patrimonial, con su tributación en el IRPF del ahorro del año en que ocurre, y significa que el collar no esquiva a Hacienda: como mucho cambia la fecha y el precio de la venta. Si lo montaste precisamente para no vender este año, conviene que entiendas cómo funciona la asignación antes de que te la practiquen un viernes por la tarde.
El detalle concreto (qué se compensa con qué, cómo tributan las primas) vive en su sitio, la fiscalidad de las opciones, y conviene mirarlo con la normativa del año en curso, no de oídas. Esto es divulgación, no asesoramiento fiscal ni de inversión.
¿Y a ti en qué te afecta?
Aunque no montes un collar en tu vida, te deja una idea que sirve para todo lo demás: la protección nunca es gratis. Solo cambia la moneda con la que la pagas.
La pagas con dinero cuando compras una put suelta. La pagas con potencial de subida cuando montas un collar. Y la pagas con tamaño cuando vendes una parte de la posición, que es la única cobertura que no tiene primas, ni vencimiento, ni letra pequeña.
Elige la moneda que quieras. Lo que no existe es la opción de no pagar.
El momento honesto
Aquí viene lo incómodo, porque contarte solo la parte bonita sería venderte humo.
El collar se vende como "protección gratis", y en dinero lo es. Pero mira lo que estás haciendo: le pones un techo justo al activo que te gustaba lo suficiente como para tener demasiado de él. Si eso sube un 40%, tú te llevas el 10% y el resto se lo lleva quien te compró la call.
Y luego está lo que pasa de verdad cuando llega ese momento. La acción rompe el techo, empieza a doler ver cómo se escapa, y aparece la tentación de recomprar la call cara para "liberar" la subida. Ahí es donde el collar deja de ser una estrategia y se convierte en una improvisación con la cuenta abierta.
Un collar bien montado se decide entero el primer día: suelo, techo, vencimiento y qué vas a hacer en cada uno de los dos extremos. Si el plan solo contempla la mitad buena, no es un plan.
El collar es la estrategia de quien ya ha ganado y quiere conservar. No la de quien quiere ganar más.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un collar de coste cero?
Es un collar en el que la prima que cobras por la call vendida cubre exactamente lo que pagas por la put comprada, así que la protección no te cuesta dinero. En la práctica rara vez sale redondo: como las puts suelen ser más caras, para que cuadre tienes que vender una call más cercana y aceptar un techo más bajo.
¿Cuándo interesa hacer un collar?
Cuando ya tienes una posición grande o muy revalorizada, no quieres venderla todavía (a menudo por motivos fiscales) y sí quieres limitar un susto en un plazo concreto. No es una estrategia para ganar más: es para dejar de depender del azar por arriba y por abajo durante unos meses.
¿Qué pasa si me asignan la call del collar?
Que vendes tus acciones al precio del strike, con la ganancia o la pérdida que eso suponga y con su efecto fiscal en el año en que ocurre. No es un accidente ni un error del bróker: es exactamente aquello a lo que te comprometiste al cobrar la prima. Por eso el techo se elige a un precio al que venderías a gusto.
Practica esto sin arriesgar un euro
Options Lab es el simulador de opciones de Argos: cadenas reales, ticket estilo bróker y una cuenta de papel para equivocarte gratis.
Sigue por aquí
¿Te gusta este contenido?
Déjame tu correo aquí y recibe la «nius» cada día en tu buzón. Economía y finanzas sin tonterías.